La hostería Cume Hué: el refugio que resistió al fuego en Los Alerces.
La voracidad de los incendios forestales en el Parque Nacional Los Alerces ha puesto a prueba la resiliencia de los pobladores y prestadores turísticos de la cordillera. Entre las cenizas y el humo, una historia de resistencia emerge a orillas del lago Futalaufquen.
La hostería Cume Hué se convirtió en el epicentro de una lucha cuerpo a cuerpo contra las llamas, logrando mantenerse en pie mientras el fuego devastaba miles de hectáreas a su alrededor, alterando para siempre la geografía de uno de los destinos más emblemáticos de Chubut.
Crónica de una amenaza que transformó el paraíso
Elvin Ríos, responsable del complejo desde hace ocho años, relató cómo la rutina de pesca y turismo se transformó en una pesadilla logística el pasado mes de enero. El fuego, originado por la caída de un rayo en diciembre, ganó una velocidad incontrolable debido a las condiciones climáticas extremas. Según La Nación, Ríos tomó verdadera dimensión del peligro al observar cómo el incendio saltaba hacia el cerro Alto del Petizo, rodeando poblaciones en cuestión de horas. “En cuestión de tres horas quemó todo el frente de Lago Verde, rodeó la población y se fue por el río Rivadavia”, relató el joven sobre el avance ígneo que obligó a evacuar de urgencia a turistas y personal.
La defensa desesperada de Cume Hué ante el avance ígneo
Cuando el fuego comenzó a descender desde Laguna Escondida hacia la hostería, la familia debió tomar decisiones drásticas. Tras poner a resguardo a los visitantes y evacuar a las mascotas hacia Esquel, Ríos regresó al complejo para enfrentar la emergencia junto a un reducido grupo de colaboradores. Jazmín García, quien también reside en el lugar, recordó los momentos de mayor tensión: “Tratábamos de hacer lo que podíamos con lo que teníamos a mano, porque no sabíamos cómo iba a pasar el fuego. Lo teníamos ahí, al frente”. La resistencia se sostuvo gracias al uso estratégico de motobombas y tótems de agua, logrando extinguir los focos que se desplazaban por la costa del lago.
Un paisaje herido y la incertidumbre del sector turístico
A pesar de que la estructura edilicia se salvó, el impacto ambiental y económico es profundo. Se estima que el área afectada ya alcanza las 15.000 hectáreas, dejando un escenario desolador en los alrededores del complejo. La temporada alta, que prometía ser exitosa, se vio truncada por la emergencia. “En términos turísticos, nos perjudicó a todos”, lamentó Ríos, mientras García subrayó que la pérdida trasciende lo material: “Es el lugar donde vivimos, el paisaje y la tranquilidad que se pierden”. Con el fuego aún activo en varios frentes, Cume Hué permanece como un testigo silencioso de la lucha constante entre la naturaleza indomable y el esfuerzo humano por preservar su hogar.




