La petrolera inició el proceso para vender su participación mayoritaria en la principal distribuidora de gas del país, en una operación que podría rondar los US$600 millones.
YPF puso en marcha un movimiento clave dentro del mapa energético argentino: comenzó el proceso para desprenderse de su participación en Metrogas, la distribuidora de gas más grande del país. La decisión aparece vinculada a una estrategia más amplia de reasignación de recursos hacia Vaca Muerta.
La compañía, presidida por Horacio Marín, autorizó al Citigroup a buscar interesados para vender el paquete accionario que controla. En total, YPF posee cerca del 70% de las acciones de Metrogas, una participación dominante dentro de la firma.
El objetivo económico de la operación ronda los US$600 millones, según trascendió, y los fondos se destinarían a fortalecer inversiones en el desarrollo no convencional. Desde la empresa sostienen que la salida también responde a una obligación regulatoria.
Metrogas llega a este proceso en una situación más sólida que años atrás. La Revisión Tarifaria Integral para el período 2025–2030 permitió recuperar equilibrio económico y financiero luego de un prolongado atraso tarifario y episodios de volatilidad cambiaria. De acuerdo con LA17.
Hoy la distribuidora registra ingresos anuales superiores a los US$800 millones y un EBITDA cercano a los US$150 millones. Además, cuenta con más de 2,4 millones de usuarios en distintas localidades del AMBA y alrededor de 1100 empleados.
Se trata de la empresa con mayor cantidad de clientes del país y concentra cerca del 20% del segmento residencial de gas natural. Su valor de mercado se ubica en torno a los US$1100 millones, un dato que explica el interés que genera la posible venta.
Sin embargo, el punto decisivo para cerrar buenas ofertas pasa por la concesión. La licencia actual vence en diciembre de 2027, y el objetivo es extenderla hasta 2047, amparados en la Ley Bases, que habilitó prórrogas de hasta 20 años.
El procedimiento aún requiere pasos formales. El Enargas deberá elaborar una recomendación al Poder Ejecutivo y, una vez elevado el dictamen, el Gobierno tendrá un plazo de 120 días para aprobar o rechazar el pedido.
La operación también es observada con atención porque la Ley del Gas impone límites a la posibilidad de que empresas productoras tengan control sobre distribuidoras. Cuando YPF tomó el control en 2012, recibió una autorización excepcional considerada transitoria.
En 2024, Horacio Marín ya había adelantado su postura sobre una venta, al señalar que el contexto macroeconómico debía mejorar para proteger el patrimonio de la compañía. La estrategia, según indicó entonces, era clara: vender la participación y destinar los fondos a Vaca Muerta.
Con el proceso en marcha, el futuro de Metrogas queda atado tanto al interés de los compradores como a la definición regulatoria sobre su licencia, en una operación que puede reconfigurar el sector gasífero argentino.




