Ganaderos en alerta por el aumento de la carne y la falta de agua.
El sector ganadero regional atraviesa un escenario de extrema incertidumbre debido a la combinación de factores climáticos y económicos que amenazan la sostenibilidad de la actividad. La suba en los precios de los cortes vacunos, sumada a una sequía persistente que azota la meseta, ha generado una preocupación generalizada entre los productores.
Ante la falta de lluvias y el incremento en los costos de producción, el sector advierte que la rentabilidad se encuentra en niveles críticos, lo que impacta directamente en la cadena de abastecimiento y en los bolsillos de los consumidores locales.
El impacto de la sequía y la crisis hídrica en la producción
La situación climática actual ha sido calificada como devastadora para los campos de la región. Según Canal 12 Web, los registros de lluvias en la Meseta son inferiores a los 70 milímetros anuales, un nivel que pone en riesgo la supervivencia del ganado. El productor Humberto Peruzotti describió este panorama como “una sequía espantosa”, señalando además que el bajo nivel de los ríos podría derivar en cortes de agua que afectarían el riego de pasturas y cultivos. De confirmarse un invierno seco, la falta de forraje obligaría a los ganaderos a reducir sus stocks de manera forzosa.
Costos de engorde y la caída en el consumo local
El proceso de invernada o engorde de animales se ha vuelto una tarea difícil de sostener económicamente. Peruzotti explicó que “el costo es muy alto y no cierra la rentabilidad para los productores”. Esta situación, vinculada al aumento de los insumos y la logística, se traslada inevitablemente al mostrador. “El precio de la carne ha subido considerablemente y eso provocó una caída en las ventas, aunque el consumo se mantiene relativamente estable por el valor histórico que tiene hoy”, afirmó el productor, remarcando que la competitividad se sostiene más por la cría que por la etapa final de engorde.
Calidad del producto y exigencias del mercado regional
El mercado interno, particularmente en ciudades como Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, Rawson y Trelew, se caracteriza por ser sumamente exigente respecto a la calidad de la carne. En este sentido, se han registrado críticas hacia los cortes provenientes del norte del país. Sobre este punto, Peruzotti sostuvo que “llegó costillar con mucha grasa que no satisfizo el mercado local”. Ante este escenario, los productores proyectan que los precios no descenderán, impulsados por la buena dinámica de las exportaciones y la escasez de oferta de calidad para el consumo interno.




