Incendios en Chubut: fuertes vientos complican el control del fuego.
La tregua que brindaron las precipitaciones el fin de semana en la cordillera resultó ser una ilusión pasajera. Este lunes, la provincia de Chubut volvió a ingresar en una fase de alerta máxima tras la reactivación violenta de varios focos ígneos impulsados por ráfagas intensas. El fenómeno meteorológico no solo reavivó brasas que se creían extintas, sino que generó nuevos focos secundarios al dispersar pavesas a grandes distancias, poniendo en jaque el operativo de seguridad en zonas habitadas.
El panorama se tornó dramático en las últimas horas debido a la escasa humedad y la persistencia de condiciones climáticas adversas. Según El Destape, las llamas han alcanzado dimensiones preocupantes en sectores específicos de la cordillera, llegando a reportarse frentes con fuego de gran altura que dificultan incluso la aproximación de la maquinaria pesada y el despliegue terrestre de los equipos de emergencia.
Villa El Blanco y la Desembocadura del Río Tigre en alerta
La preocupación principal de las autoridades se concentra en Villa El Blanco, cerca del Lago Cholila, donde el fuego avanzó peligrosamente hacia las viviendas. Las familias del sector viven horas de angustia mientras los equipos de emergencia refuerzan los perímetros de seguridad para evitar que las llamas alcancen las estructuras. El sonido del bosque consumiéndose y las densas columnas de humo han generado una atmósfera de alarma constante en la comunidad.
Por otro lado, en la Desembocadura del Río Tigre, la situación técnica es extrema. La geografía del lugar, caracterizada por fuertes pendientes y sectores inaccesibles por tierra, obligó a que integrantes de la Brigada Nacional Sur fueran helitransportados para combatir el fuego en la línea de frente. Allí, el trabajo es artesanal y extenuante: refuerzan cortafuegos con herramientas manuales en puntos donde los vehículos no pueden ingresar.
Despliegue de 500 brigadistas y apoyo aéreo masivo
Para contener el avance, se mantiene un operativo de escala provincial que involucra a cerca de 500 combatientes de diversas jurisdicciones. El despliegue incluye aviones anfibios, hidrantes y helicópteros con helibalde del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. No obstante, las ráfagas de viento y el humo han limitado por momentos la operatividad aérea, dejando la mayor carga del esfuerzo en las manos de las cuadrillas de tierra.
Los frentes más activos se localizan en Primera Cantera (Puerto Patriada) y el sector de Villa Lago Rivadavia. En paralelo, se mantienen guardias de cenizas y tareas de enfriamiento en Piedras Bayas, Pampa de Sarsa y el sector Goya, buscando consolidar las áreas que ya fueron contenidas para que no vuelvan a encenderse con el viento. Esta semana está previsto un recambio de 150 brigadistas para sostener la capacidad de respuesta física ante una emergencia que se prolonga en el tiempo.
El factor climático: lluvias que no alcanzaron
A pesar de las nubes que trajeron alivio visual hace unos días, los datos técnicos son desalentadores. El Gobierno de Chubut confirmó que las precipitaciones no superaron los 8 milímetros en la zona cordillerana, una cifra insuficiente para humedecer profundamente el suelo y la vegetación muerta. Sin una lluvia de mayor intensidad, el material combustible en el bosque sigue listo para arder ante cualquier chispa.
El pronóstico para los próximos días no es alentador: se esperan jornadas con baja humedad, temperaturas en ascenso y, fundamentalmente, más viento. Las autoridades pidieron a la población extremar los cuidados y evitar cualquier actividad que pueda generar fuego, ya que el sistema de respuesta se encuentra trabajando a su máxima capacidad y cualquier nuevo foco podría ser catastrófico para el ecosistema y la seguridad de los pobladores.




