Tragedia del cerro Hermitte: evacuados no logran alquilar por costos.
A tres semanas del devastador deslizamiento en el cerro Hermitte que marcó un antes y un después en Comodoro Rivadavia, la emergencia habitacional se agrava. Los más de 300 evacuados que perdieron sus hogares tras el derrumbe del pasado 18 de enero denuncian que se enfrentan a un mercado inmobiliario inaccesible, donde los precios se han disparado y las exigencias de garantías resultan imposibles de cumplir para familias que se quedaron prácticamente con lo puesto.
La desesperación crece en centros de evacuación como el Club Ameghino, donde las familias denuncian que la ayuda económica municipal es superada por la realidad inflacionaria. Según LM Neuquén, los damnificados advierten que, aunque algunos han comenzado a recibir subsidios, el monto máximo de 500 mil pesos resulta insuficiente para costear el ingreso a una nueva vivienda, que hoy requiere mes de adelanto, depósito y garantes con los que no cuentan.
El drama de las familias separadas y el inicio de clases
Vanesa Alaniz, vecina del barrio Sismográfica —zona declarada inhabitable por el municipio— graficó la angustia de los evacuados. «Hay una suba importante en los alquileres y eso complica todo», reveló, señalando que la falta de vivienda propia ha forzado la separación de los núcleos familiares. Esta situación se vuelve crítica ante la proximidad del ciclo lectivo: «Tengo a mi familia separada y se me va a complicar acompañar a mis hijos cuando comiencen las clases».
A pesar de haber tramitado el subsidio, el pago escalonado y la falta de criterios claros sobre quiénes cobran primero genera incertidumbre. La comunicación entre los propios damnificados es la única fuente de información real, ante una administración local que no ha transparentado si el orden de los pagos es alfabético, por número de documento o por nivel de vulnerabilidad.
Indignación por inseguridad y privilegios en la zona restringida
El enojo de los vecinos no solo se debe a lo económico, sino también a lo que consideran una «zona liberada». Los propietarios denuncian robos constantes en las casas que aún permanecen en pie pero evacuadas. La restricción de ingreso, supervisada por Defensa Civil y la Policía de lunes a viernes, deja a las viviendas desprotegidas durante los fines de semana, momento en que los delincuentes aprovechan para desvalijar lo que el cerro no destruyó.
La tensión escaló el último fin de semana cuando se supo que personas ajenas al barrio, presuntamente de medios de comunicación, ingresaron a las viviendas sin autorización para registrar imágenes privadas. «Estamos en una situación que nosotros mismos como propietarios no podemos ingresar y están ingresando personas extra. Es indignante», protestó Valeria, otra de las vecinas afectadas. El acceso limitado a fracciones de 15 minutos por familia ha sido calificado como insuficiente para rescatar pertenencias de toda una vida.
Reclamo por informes técnicos y abandono institucional
Una de las críticas más severas apunta a la falta de respaldo científico sobre la situación del suelo. Aunque verbalmente se les comunicó que no podrán regresar a Sismográfica, los vecinos exigen un estudio técnico formal de la Universidad o de especialistas geológicos que certifique la inhabitabilidad. Denuncian que otros barrios como Médanos sí han contado con estudios de suelo, mientras que ellos se sienten «literalmente solos».
«No tenemos un papel que demuestre un estudio científico que diga que este sector ya no se va a poder habitar más», reclamó Valeria. Los damnificados coinciden en que la respuesta inicial fue caótica y que instituciones como el Ejército o la Cruz Roja debieron intervenir desde el primer día para organizar el rescate de pertenencias, algo que terminó quedando en manos de la voluntad de los propios vecinos.




