Reforma laboral: el Gobierno acepta cambios para destrabar el Senado.
El Poder Ejecutivo Nacional ha manifestado una postura de apertura frente al inminente tratamiento de la reforma laboral en la Cámara alta. En una movida estratégica para asegurar los votos necesarios, el oficialismo anticipó que está dispuesto a revisar y modificar ciertos puntos del articulado, siempre que estas correcciones no desvirtúen los pilares fundamentales de la iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei.
La búsqueda de consensos se ha vuelto la prioridad número uno en la agenda parlamentaria de esta semana. Según Radio Mitre, el oficialismo confía en alcanzar el «número mágico» de voluntades, apoyándose en una labor de tejido político que busca seducir a sectores de la oposición dialoguista. El debate, previsto para el próximo miércoles, se perfila como una de las sesiones más determinantes del año para el plan de modernización económica del Gobierno.
El límite de la negociación y los ejes centrales
A pesar de la flexibilidad mostrada, desde el Ministerio del Interior marcaron una línea roja clara. Diego Santilli, titular de la cartera, enfatizó que la apertura al diálogo no significa una renuncia a los objetivos de fondo del proyecto. El funcionario subrayó que la intención es sumar experiencias y visiones externas, pero con la condición de que el espíritu de la ley permanezca intacto.
“Siempre es importante aceptar experiencias de otros, siempre y cuando el objetivo central de la ley no sea modificado”, sostuvo Santilli en declaraciones recientes. Esta postura busca equilibrar la necesidad de obtener la media sanción con la promesa electoral de transformar profundamente el mercado de trabajo argentino, reduciendo lo que el Ejecutivo denomina «costos de incertidumbre» para las empresas.
El rol de los negociadores en la Cámara Alta
El trabajo de orfebrería legislativa está siendo encabezado por figuras clave del gabinete y del Congreso. Santilli destacó especialmente la gestión de Patricia Bullrich en el Senado y de Martín Menem en la Cámara de Diputados, quienes han estado manteniendo reuniones constantes con los gobernadores y jefes de bloque para pulir los detalles técnicos que generaban mayor resistencia.
Desde el oficialismo explican que aceptar correcciones es una instancia habitual del proceso democrático y no debe interpretarse como una debilidad. “Si algo es positivo para la ley, bienvenido sea”, señaló el ministro, aclarando que se busca una normativa robusta que pueda ser aplicada con éxito y que resista eventuales desafíos judiciales en el futuro.
Modernización laboral como eje de gestión
Para el Gobierno, esta reforma es la piedra angular para fomentar la creación de empleo genuino y dar previsibilidad a las pequeñas y medianas empresas. El proyecto propone cambios en las indemnizaciones, la extensión de los períodos de prueba y la simplificación de registros, temas que han generado fuertes cruces con los sindicatos, a quienes el Gobierno acusó de tomar «posiciones políticas» en lugar de técnicas.
El cierre de filas en el oficialismo muestra una gestión que, tras meses de aprendizaje parlamentario, parece haber adoptado una táctica más pragmática. El resultado del próximo miércoles no solo definirá el futuro del mercado laboral, sino que también medirá la capacidad de la administración de Milei para transformar su agenda en leyes concretas mediante la negociación política.




