La apertura importadora derrumba los precios en las vidrieras, pero la caída del consumo impide la reactivación del sector
El sector textil argentino atraviesa un escenario de profunda paradoja: mientras los precios en las vidrieras caen impulsados por la apertura importadora, el consumo no encuentra piso. A pesar de que las grandes marcas de lencería y ropa interior descartan despidos masivos por el momento, admiten que la situación es crítica debido a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.
Apertura importadora y sobreoferta de productos
La combinación de una demanda interna deprimida y un fuerte incremento de productos del exterior ha generado una «guerra de precios» que no logra reactivar el mercado. Según datos de la Fundación Pro Tejer, las prendas importadas que ingresan al país son hoy un 25% más baratas que en 2024.
Esta caída en los valores internacionales se debe, en gran parte, a la eliminación de los «valores criterio» de la OMC, herramientas que permitían comparar precios y evitar el ingreso de mercadería a valores de remate. De acuerdo con información compartida por el medio Ámbito, la industria advierte que la sobreoferta global, especialmente de origen chino, está impactando directamente en la estructura de costos local.
Los números de un sector en alerta
El informe de Pro Tejer revela cifras contundentes sobre el cambio en el comercio exterior durante el último año:
- Indumentaria: El volumen importado subió un 166%, mientras que el valor por tonelada cayó de us23.463 a us17.850.
- Tejidos de punto: El ingreso de mercadería se duplicó, pasando de 39.480 a más de 94.000 toneladas, con una baja de precio del 27%.
- Hilados: El valor por tonelada descendió un 14%, evidenciando una deflación en dólares del insumo básico.
Luciano Galfione, presidente de la entidad, cuestionó las posturas del Ejecutivo nacional que invitan a los industriales a «adaptarse o morir». «Se destrozaron los precios, no solo del importado, sino también del nacional por la falta de consumo», explicó el empresario, subrayando que la ropa hoy está casi un 17% más barata en términos relativos que en 2017, mientras que otros rubros como alimentos han subido considerablemente.
El futuro de la industria local
A pesar de que las marcas de lencería intentan sostener sus plantillas, el panorama es incierto. El sector advierte que el país vuelve a tropezar con políticas de apertura sin contención para la industria nacional. Mientras los precios de los textiles se desploman, la falta de repunte en las ventas pone a las pymes en una situación de vulnerabilidad extrema, esperando señales de recuperación económica que aún no asoman.




