El inicio de 2026 mostró cifras negativas para el mercado de carne vacuna en Argentina, con un retroceso del 13% en el consumo aparente respecto a enero de 2025, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). Este resultado dejó el consumo per cápita en 47,9 kilos por año, el nivel más bajo registrado en las últimas dos décadas.
La faena de hacienda vacuna durante enero alcanzó 1,014 millones de cabezas, un 11,8% menos que el mismo mes del año anterior y la producción total descendió a 239 mil toneladas res con hueso, un 10% menos interanual. Ciccra atribuye esta baja a factores climáticos y estructurales, como sequías entre 2021 y 2024 e inundaciones recientes, que afectaron el stock ganadero y el índice de preñez, generando menores zafras de terneros.
En el ámbito exportador, las ventas al exterior también se vieron afectadas por la reducción de compras de China, principal comprador, que disminuyó sus adquisiciones un 25,6% mensual. Sin embargo, aumentos en las ventas a Israel y Estados Unidos compensaron parcialmente las pérdidas, estabilizando los envíos en 57 mil toneladas en enero de 2026, casi igual que el mismo mes del año anterior.
El impacto se sintió de manera directa en los precios minoristas, con subas del 70,8% interanual en la carne vacuna, muy por encima de la inflación general del 32,7%. Entre los cortes más afectados, el asado aumentó 74,2%, el cuadril 73,7% y la nalga 72,7%, lo que dificultó aún más el acceso de los consumidores al producto en el mercado interno. De acuerdo con Infobae y Radio 3.
El escenario indica que, mientras las exportaciones se mantienen relativamente estables, la menor faena y la fuerte suba de precios profundizan la caída del consumo doméstico, marcando un panorama complejo para la industria y los hogares argentinos que tradicionalmente dependen de la carne vacuna como fuente principal de proteína animal.




