El debate por la modernización del sistema de trabajo en Argentina sumó nuevas definiciones clave
A través de la Secretaría de Trabajo, el Ejecutivo defendió los ejes que buscan transformar la organización del tiempo y los mecanismos de desvinculación en el sector privado.
Vacaciones fraccionadas y el nuevo «banco de horas»
Uno de los puntos centrales del proyecto radica en la potestad del trabajador para organizar su descanso anual. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, aclaró que la reforma no recorta la cantidad de días, sino que permite fraccionar las vacaciones mediante acuerdos directos con el empleador. Según explicó el funcionario, la intención es «devolverle la potestad al trabajador de decidir sobre su propia vida» sin la intervención punitiva del Estado.
En sintonía con esta flexibilidad, la propuesta introduce el concepto de «banco de horas». Bajo este esquema, que deberá articularse mediante convenios colectivos, la jornada laboral diaria podría extenderse hasta las 12 horas. Según información extraída del medio #LA17, esta herramienta permitiría compensar tiempos de labor y mejorar los ingresos de quienes opten por trabajar más, bajo la premisa de «trabajar mejor» y no solo «más tiempo».
Un fondo especial para reemplazar las indemnizaciones tradicionales
Otro eje sensible de la reforma es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Este mecanismo se presenta como una alternativa a las indemnizaciones por despido y se financiaría con un aporte obligatorio del 3% por parte de los empleadores. Cordero subrayó que este sistema está diseñado principalmente para dar previsibilidad a las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes).
El objetivo del FAL es ordenar los costos ante desvinculaciones, ya sea por despido o por común acuerdo, evitando litigios judiciales que suelen poner en riesgo la estabilidad financiera de las empresas menores. Desde el Gobierno sostienen que estos cambios fortalecerán los derechos de los trabajadores y fomentarán la contratación en un marco de mayor seguridad jurídica, aunque el impacto real dependerá de la letra chica de los convenios y la aceptación de los sectores gremiales.




