Un estudio internacional reveló que los volcanes más recientes del planeta rojo no surgieron de una única erupción, sino de sistemas magmáticos prolongados y dinámicos bajo la superficie, según un trabajo publicado en Geology.
Los nuevos análisis sobre la evolución volcánica de Marte abren un escenario fascinante para la comunidad científica. Un equipo internacional demostró que incluso durante los episodios volcánicos más recientes del planeta rojo, el magma subterráneo permaneció activo y desarrolló una complejidad inesperada. El hallazgo desafía la idea de que las erupciones marcianas fueron eventos aislados y efímeros.
A partir de estudios orbitales avanzados y del análisis detallado de minerales en la superficie marciana, los investigadores comprobaron que ciertos sistemas volcánicos no fueron producto de una única erupción, sino de un proceso prolongado y dinámico bajo la corteza. El caso más revelador se identificó al sur del Monte Pavonis, uno de los mayores volcanes de Marte, donde se reconstruyó la evolución de un sistema con un nivel de detalle inédito.
El mapeo morfológico y los datos espectrales permitieron distinguir distintas fases eruptivas: desde una actividad inicial dispersa asociada a fisuras extensas, hasta la formación posterior de un respiradero cónico central. Cada etapa dejó una huella mineral diferente en la superficie, lo que posibilitó rastrear la evolución química y cronológica del magma. De acuerdo con Infobae y Radio 3.
Bartosz Pieterek, investigador de la Universidad Adam Mickiewicz y autor principal del estudio publicado en la revista Geology, explicó que “incluso durante el período volcánico más reciente de Marte, los sistemas de magma bajo la superficie permanecieron activos y complejos”. Según detalló, el volcán no entró en erupción una sola vez, sino que evolucionó a medida que cambiaban las condiciones del subsuelo.
El análisis mineralógico reveló diferencias significativas entre los distintos flujos de lava. Los más antiguos, alimentados por fisuras, presentan características espectrales de olivino, lo que indica un magma profundo, probablemente originado en el manto o en la corteza inferior. En cambio, los flujos más recientes, con forma de dedos y vinculados a un cono volcánico, están dominados por piroxenos ricos en calcio, señal de una fuente de magma más evolucionada.
El equipo, integrado también por especialistas de la Universidad de Iowa y del Centro Ambiental de Lancaster, subrayó la importancia de combinar cartografía de alta resolución con análisis espectrales orbitales. Esta metodología permitió vincular los distintos tipos de flujos de lava con cambios en la composición química del magma, aportando nuevas pistas sobre la dinámica interna de Marte.
Dado que no es posible realizar muestreos directos en estos volcanes, la investigación orbital se consolida como herramienta clave para estudiar la arquitectura interna del planeta. Los resultados refuerzan la hipótesis de que la complejidad magmática no es exclusiva de la Tierra y que los procesos volcánicos en Marte fueron más prolongados y diversos de lo que se pensaba.
El estudio sobre el sistema al sur del Monte Pavonis no solo aporta evidencia sobre la evolución del magma marciano, sino que también amplía la comprensión de los procesos geológicos en planetas rocosos del Sistema Solar, revelando una historia interna mucho más activa y cambiante en el planeta rojo.




