Vaca Muerta logra un hito histórico en la reducción de emisiones.
El corazón operativo de la Cuenca Neuquina ha sido testigo de un avance tecnológico sin precedentes para la industria energética nacional. En las últimas semanas, una serie de operaciones de fractura hidráulica marcaron un quiebre en la forma de producir hidrocarburos en Argentina, al alcanzar niveles de eficiencia que hasta hace poco parecían inalcanzables. El hito consiste en la sustitución masiva de combustible fósil tradicional por fuentes más limpias, transformando la dinámica de los sets de fractura en uno de los yacimientos no convencionales más importantes del mundo.
Este logro técnico se llevó a cabo en áreas operadas por la compañía Tecpetrol, donde se implementó un sistema de alimentación que prioriza el recurso propio del yacimiento. Según La17, las pruebas permitieron que las bombas de fractura operaran con un reemplazo de diésel superior al 80%, utilizando gas natural como fuente primaria de energía. Esta transición no solo reduce la huella de carbono de la actividad, sino que posiciona a la ingeniería argentina a la vanguardia de la industria global del shale.
Tecnología DGB: la clave del éxito en la Cuenca Neuquina
El avance se sustenta en el sistema denominado Dynamic Gas Blending (DGB), una tecnología que permite la combustión dual en los motores de las bombas. Este método mezcla el gas natural con una proporción mínima de diésel, optimizando el rendimiento de los equipos. Francisco Liberatore, Director de Tenaris Oil & Gas Services, destacó la magnitud del logro: “Haber superado el 80% de reemplazo de diésel por gas es un nivel de eficiencia que ninguna otra compañía de servicios había alcanzado hasta el momento en Argentina”.
Para los expertos del sector, este porcentaje no es solo una cifra, sino una validación del plan de inversiones que la industria viene sosteniendo. Liberatore también sostuvo que “esto marca un avance en la reducción de emisiones y representa un hito para toda la cuenca”, subrayando que el uso de diésel es históricamente uno de los mayores generadores de emisiones y costos logísticos en las operaciones de fractura.
Inversión millonaria para consolidar la eficiencia operativa
Este salto tecnológico forma parte de un ambicioso esquema de desembolsos. Las diez bombas DGB utilizadas son el primer eslabón de un plan de inversión de 110 millones de dólares anunciado el año pasado. El objetivo es consolidar un tercer set de fractura que entrará en plena operación durante este 2026, el cual contará con 28 bombas y una potencia total de 70.000 hhp. Esta estructura se suma a una estrategia a largo plazo que, entre 2020 y 2026, habrá acumulado una inversión de 240 millones de dólares en servicios petroleros.
Más allá del beneficio ecológico, la dimensión económica es determinante. Al utilizar el gas producido en el mismo pad o en pozos cercanos, las operadoras reducen drásticamente la dependencia del transporte de combustible en camiones y los costos de insumos. En un mercado tan competitivo como el no convencional, donde la rentabilidad se define por la eficiencia de cada etapa de fractura, este ahorro logístico representa una ventaja estratégica fundamental.
Vaca Muerta en el escenario de la transición energética global
La experiencia argentina con la tecnología DGB se inserta en una tendencia mundial que incluso supera el ritmo de cuencas maduras como la de Permian, en Estados Unidos. Con más de 6.000 etapas de fractura acumuladas en la Cuenca Neuquina, el sector de servicios petroleros local demuestra que es posible escalar la producción de hidrocarburos mientras se minimiza el impacto ambiental.
El reemplazo masivo de diésel por gas producido in situ redefine la sostenibilidad de Vaca Muerta. Este hito establece un nuevo estándar para todas las empresas que operan en la región, planteando un futuro donde la producción intensiva y el compromiso ambiental dejen de ser objetivos contrapuestos para convertirse en las dos caras de una misma moneda productiva.




