Preocupación sanitaria: cae un 30% la compra global de preservativos.
El panorama de la salud pública mundial ha entrado en una zona de turbulencia tras la difusión de datos alarmantes sobre los métodos de barrera. Según el último reporte de ONUSIDA (UNAIDS), la respuesta global contra el VIH atraviesa una crisis de sostenibilidad sin precedentes, marcada por una retracción drástica en la adquisición de insumos básicos. Esta tendencia, que pone en riesgo décadas de avances en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, se vincula directamente con una fragilidad creciente en los esquemas de financiamiento internacional y una logística de distribución que empieza a mostrar fisuras críticas.
El informe detalla que la disponibilidad de estos elementos de prevención no alcanza para cubrir la demanda sanitaria mínima requerida. Según Canal 12 Web, esta situación es un síntoma de una desfinanciación sistemática que afecta principalmente a los programas de prevención en países de ingresos bajos y medios, donde el apoyo externo es el principal motor de las campañas de salud sexual. La escasez no solo amenaza con aumentar la tasa de nuevas infecciones por VIH, sino que deja desprotegida a la población frente a otras ITS y embarazos no planificados.
El desplome de la prevención y el marketing social
El documento UNAIDS Global AIDS Update 2025 revela cifras contundentes: entre 2016 y 2022, la compra internacional de preservativos se hundió casi un 30% en comparación con el sexenio previo. Este retroceso se ve agravado por una caída del 50% en las iniciativas de marketing social desde el año 2010. Al no haber campañas activas que incentiven el uso y faciliten el acceso, el hábito de cuidado personal se ve resentido en las poblaciones más vulnerables.
Para finales de abril de 2025, el panorama era desolador: casi el 25% de las naciones relevadas confesó tener existencias de preservativos o de PrEP (profilaxis posexposición) para menos de seis meses. Este desabastecimiento técnico coloca a los sistemas de salud en una situación de «emergencia silenciosa», donde la falta de stock impide realizar acciones de bloqueo efectivas ante brotes de infecciones.
Fallas en la cadena de suministro y metas para el 2030
La problemática no es exclusivamente económica, sino también logística. El informe advierte que casi la mitad de los países consultados enfrenta dificultades severas en la gestión de sus cadenas de suministro. El reporte es tajante al respecto: «La disponibilidad y el uso de preservativos están actualmente muy por debajo de los niveles de necesidad». Esta brecha operativa dificulta que los insumos lleguen a los centros de salud periféricos y a las comunidades alejadas de las capitales.
Esta coyuntura pone en jaque el compromiso asumido por la comunidad internacional de reducir drásticamente las nuevas infecciones para el año 2030. Sin preservativos accesibles y gratuitos, la meta se vuelve inalcanzable. Los expertos señalan que el retiro de grandes contribuyentes internacionales ha dejado un vacío financiero catastrófico, considerando que muchos países en desarrollo dependen en un 80% del financiamiento externo para sostener sus políticas de prevención.
Impacto local y regional en la Patagonia
A nivel regional, la situación en Chubut y el resto de la Patagonia argentina genera inquietud entre los profesionales de la salud. Al depender de una cadena de suministros que tiene componentes nacionales e internacionales, cualquier quiebre de stock a gran escala termina impactando en los hospitales y centros de atención primaria locales.
La falta de regularidad en la entrega de estos insumos afecta directamente la eficacia de las campañas locales de salud sexual y reproductiva. Los especialistas advierten que, de mantenerse esta tendencia global, se podría observar un repunte en las estadísticas locales de infecciones, lo que obligaría a readecuar las estrategias de salud pública en un contexto de recursos cada vez más escasos.




