YPF se prepara para dar un golpe de timón histórico. El presidente y CEO de la petrolera, Horacio Marín, anunció ante inversores un plan de inversiones para 2026 que oscilará entre los 5.500 y 5.800 millones de dólares, con un objetivo claro: convertir a la compañía en una empresa puramente dedicada al shale, dejando atrás décadas de producción convencional.
«Mi objetivo personal es no tener producción convencional para fin de año. Queremos ser una compañía de shale», afirmó Marín en una presentación acompañado por los vicepresidentes Pedro Kearney y Maximiliano Westen. La meta es alcanzar una producción de 215.000 barriles diarios, más del doble de los niveles registrados en 2020, con una tasa de salida anual de 250.000 barriles hacia fin de año.
El salto productivo se apoya en un agresivo programa de eficiencia que permitió perforar a costos de vanguardia (4.000 dólares por metro) y en el desarrollo de infraestructura clave como el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), destinado a destrabar el cuello de botella en la evacuación del crudo. Con un EBITDA ajustado récord de hasta 6.200 millones de dólares, YPF apuesta todo a Vaca Muerta. Según Noticias Argentinas.
El nuevo rumbo: YPF deja atrás el convencional y se vuelca al shale
El anuncio de Horacio Marín ante inversores no fue una simple actualización de cifras. Fue una declaración de principios sobre el futuro de la compañía. «Mi objetivo personal es no tener producción convencional para fin de año. Queremos ser una compañía de shale», sentenció el presidente de YPF.
La frase marca un punto de inflexión en la historia de la petrolera, que durante décadas basó su operación en yacimientos convencionales distribuidos a lo largo del país. La nueva estrategia implica una retirada acelerada de los campos maduros que no ofrecen retornos de doble dígito, para concentrar todos los esfuerzos en Vaca Muerta, la formación de shale más importante de Argentina y una de las más grandes del mundo.
Las cifras del plan: inversión récord y producción duplicada
El plan de inversiones para 2026 prevé un desembolso de entre 5.500 y 5.800 millones de dólares, de los cuales «casi el 70% se destinará a nuestra operación de shale», precisó Marín. El objetivo productivo es ambicioso: alcanzar una producción de aproximadamente 215.000 barriles diarios.
«Esto representa más del doble de la producción disponible en el período 2020. Además, se espera que la tasa de salida anual se sitúe en torno a los 250.000 barriles diarios de petróleo», detalló el CEO.
El salto productivo proyectado se fundamenta en un cambio radical del perfil de activos de la compañía. La rentabilidad del negocio de upstream se convirtió en la prioridad absoluta de la gestión.
EBITDA récord: ganancias a pesar de la caída de precios
Uno de los datos más llamativos del anuncio es el crecimiento proyectado del EBITDA ajustado, que alcanzaría hasta 6.200 millones de dólares. Marín explicó que ese incremento, de entre 40% y 50% por encima de los niveles de 2023, se logra «a pesar de la caída de los precios internacionales».
La clave está en un programa de eficiencia que atraviesa todas las áreas de la petrolera. En términos de costos, el titular de YPF destacó que la compañía logró perforar a un valor de 4.000 dólares por metro, una cifra que la sitúa en la vanguardia de la industria local. Este nivel de competitividad se reforzó mediante un proceso de licitación con empresas de servicios internacionales que permitió una reducción drástica en los costos de herramientas clave.
«Durante este año, el costo de extracción está bajando, no solo porque dejamos de producir convencional, sino también porque estamos mejorando la producción de shale y porque nos enfocamos mucho en la productividad. Creemos que para fin de año, la ganancia total para YPF será de 7 dólares por barril», cerró Marín.
El cuello de botella: VMOS como salvoconducto
Para sostener este crecimiento, Marín vinculó la producción a la capacidad de transporte, destacando el rol estratégico del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). La infraestructura es, según el CEO, el cuello de botella que la compañía comenzó a destrabar para permitir que el flujo de crudo hacia los mercados internacionales no se detenga.
«Se espera que durante el primer semestre entreguemos entre 200.000 y 210.000 barriles diarios, lo cual no representa un gran aumento», señaló, explicando que las razones se encuentran en las limitaciones de la evacuación. «Por eso YPF fue uno de los impulsores de VMOS, necesitamos más evacuación para obtener más producción. Además, tenemos muy buenos resultados en las nuevas instalaciones, como La Angostura Sur», agregó.
VMOS es un proyecto de oleoducto que busca conectar Vaca Muerta con la costa atlántica, facilitando la exportación de crudo y reduciendo la dependencia de la limitada infraestructura actual. Su desarrollo es clave para que los ambiciosos planes de producción puedan concretarse.
El contexto: eficiencia y competitividad en Vaca Muerta
El anuncio de YPF se da en un contexto donde Vaca Muerta se consolida como el motor de la industria energética argentina. La formación neuquina ya aporta la mayor parte del crudo que produce el país, y su potencial de crecimiento es enorme.
La estrategia de YPF apunta a maximizar ese potencial, abandonando activos convencionales de menor rentabilidad para concentrar recursos y talento en el shale. La apuesta es riesgosa pero necesaria: en un mundo de precios volátiles, solo los productores más eficientes pueden sobrevivir y crecer.
YPF se juega el futuro a una sola carta: Vaca Muerta. El anuncio de Horacio Marín de abandonar la producción convencional para fin de año y convertirse en una «compañía de shale» marca un antes y un después en la historia de la petrolera. Con inversiones millonarias, objetivos de producción ambiciosos y un programa de eficiencia que ya muestra resultados, la empresa busca posicionarse como un jugador de clase mundial en el negocio de los no convencionales. El proyecto VMOS será clave para destrabar la evacuación y permitir que el crudo fluya hacia los mercados internacionales. La apuesta es alta, pero el premio puede ser enorme. YPF, la compañía que supo ser sinónimo de petróleo convencional, se prepara para su metamorfosis definitiva.




