El presidente del Colegio de Farmacéuticos del Chubut, Eduardo Molina, lanzó una fuerte advertencia sobre el futuro del acceso a la salud en la provincia
Según el dirigente, una reciente resolución nacional que modifica el régimen de propiedad intelectual sobre los fármacos podría derivar en una menor competencia, la desaparición de genéricos y, fundamentalmente, un aumento considerable en los precios de los remedios.
El fin de la competencia local: el caso del 50% de ahorro
Molina explicó que la industria nacional suele producir versiones locales de moléculas nuevas, lo que actúa como un «freno» natural a los precios de los laboratorios extranjeros. Citó un ejemplo contundente: un medicamento que ingresó al país a 600.000 pesos bajó automáticamente a 300.000 pesos cuando apareció la versión de un laboratorio argentino.
Con los nuevos cambios, las patentes podrían otorgar hasta 20 años de exclusividad absoluta. «El medicamento va a estar más caro porque el monopolio desplaza a la competencia que hoy empuja las rebajas», sentenció Molina. Además, denunció maniobras de «cambios pequeños de moléculas» que los grandes laboratorios usan para estirar la protección legal y evitar que aparezcan opciones más económicas.
Riesgo de cierre para las farmacias de barrio
La preocupación no es solo económica, sino territorial. Molina advirtió que esta concentración del mercado pone en peligro a las farmacias pequeñas, que podrían tender a desaparecer. En una provincia extensa como Chubut, esto afectaría la red sanitaria de los barrios, obligando a los vecinos a recorrer kilómetros para conseguir sus remedios.
»El medicamento es un bien social, no un simple producto comercial», remarcó el dirigente, quien también aclaró que las farmacias no son formadoras de precios, sino que reciben los valores impuestos por los laboratorios. Finalmente, defendió la calidad de la producción nacional, que exporta a más de 100 países, y lamentó que estas medidas favorezcan a firmas extranjeras por sobre el empleo calificado argentino.




