El presidente estadounidense cargó contra el primer ministro del Reino Unido por su negativa a sumarse a los ataques iniciales contra Irán y por la pérdida del control de las Islas Chagos. La histórica «relación especial» entra en su peor momento.
Donald Trump arremetió este miércoles contra el primer ministro Keir Starmer, acusando al Reino Unido de no cooperar en la ofensiva contra Irán y cuestionando duramente el liderazgo británico actual.
Según Informa Cosmo, el mandatario criticó duramente la pérdida del control de las Islas Chagos y sentenció que el actual liderazgo británico «no es Winston Churchill» , en una comparación que golpea el orgullo nacional del aliado histórico.
La negativa a sumarse a los ataques
El primer ministro laborista defendió en el Parlamento su decisión de mantener a Reino Unido fuera de los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán, aunque autorizó el uso de bases militares británicas.
Starmer reafirmó que su país no participará «en acciones ofensivas en Irán» , una postura que Trump consideró una falta de cooperación inaceptable.
«Debería haber ayudado. Nunca habría pensado ver esto por parte de Reino Unido», dijo Trump, visiblemente irritado.
La herida de las Islas Chagos
El presidente estadounidense también aprovechó para criticar la reciente decisión del gobierno británico de ceder el control de las Islas Chagos, un archipiélago estratégico en el océano Índico donde Estados Unidos mantiene una base militar clave.
Para Trump, la pérdida de soberanía sobre este territorio es una muestra más de la debilidad del actual liderazgo británico, en marcado contraste con la firmeza de Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.
El fantasma de Churchill
La comparación con Winston Churchill, el histórico primer ministro que lideró al Reino Unido durante la guerra, no es casual. Trump busca subrayar la distancia entre la determinación del pasado y lo que considera una actitud timorata del presente.
«El liderazgo británico actual no es Winston Churchill», sentenció, en una frase que resonó con fuerza en los medios internacionales y que profundiza la crisis en la histórica «relación especial»entre ambos países.
La histórica alianza entre Washington y Londres entra así en su momento más tenso en décadas, justo cuando la guerra en Medio Oriente requiere coordinación entre los aliados occidentales.




