Donald Trump anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán.
En un giro inesperado que detiene, al menos momentáneamente, la marcha hacia un conflicto de escala imprevisible, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes una suspensión de los ataques contra Irán por un periodo de 14 días. El acuerdo, alcanzado tras la mediación de Pakistán, tiene como condición innegociable la reapertura de una de las arterias comerciales más críticas del planeta.
La mediación de Pakistán y el acuerdo recíproco
El anuncio se produjo tras una conversación clave entre Trump y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. Según detalló el mandatario republicano a través de sus redes sociales, la decisión de frenar la ofensiva responde a un pedido directo del líder pakistaní para evitar la «fuerza destructiva» que Washington planeaba descargar sobre territorio persa esta misma noche.
“Siempre que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del estrecho de Ormuz, acepto suspender los bombardeos”, escribió Trump. El mandatario calificó la medida como un “ALTO EL FUEGO recíproco” y reveló haber recibido una propuesta de 10 puntos por parte de Teherán, la cual consideró una “base viable sobre la que negociar”.
Escalada previa y daños en infraestructura estratégica
A pesar del alivio que supone la tregua, las horas previas al anuncio estuvieron marcadas por una violencia extrema. Las fuerzas estadounidenses intensificaron sus incursiones, logrando impactos certeros en:
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Puentes ferroviarios y viarios en diversas regiones.
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Planta petroquímica y aeropuertos estratégicos.
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Isla de Kharg, el principal centro de exportación de crudo iraní.
En represalia, el régimen de Irán había declarado el fin de su etapa de «autocontención», lanzando ataques contra un complejo petroquímico en Arabia Saudita y naves comerciales. Este escenario de destrucción total fue el que forzó la intervención diplomática de urgencia para establecer el nuevo plazo de dos semanas.
Críticas internacionales a la retórica de «destrucción total»
La dureza de las amenazas de Trump, quien advirtió con demoler la infraestructura civil iraní si no se cumplía el ultimátum, despertó el rechazo de líderes mundiales. El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó su «profunda preocupación» al señalar que ningún objetivo militar justifica infligir sufrimiento deliberado a la población civil.
En la misma línea, el Papa León XIV calificó de «inaceptables» las advertencias de la Casa Blanca. Ahora, con el reloj en marcha, la comunidad internacional observa si el régimen iraní efectivamente liberará el estrecho de Ormuz, permitiendo que la vía marítima recupere la normalidad y se evite, definitivamente, la «demolición total» prometida por el gobierno estadounidense.




