El director ejecutivo de Industria y Desarrollo, Diego Coatz, trazó un sombrío panorama sobre la actualidad del sector manufacturero argentino.
El especialista advirtió sobre una recesión caracterizada por la caída de la actividad, la destrucción de puestos de trabajo registrados y la fuerte presión de la sobreproducción de China en el mercado local.
Con respecto a los indicadores recientes, el economista sostuvo que la recuperación observada en marzo “no cambia la tendencia”, anticipó un abril contractivo y proyectó una contracción industrial del 1,5% para este 2026.
Desempleo y el efecto «Pacman» de la informalidad
El retroceso fabril golpea de forma directa la estructura laboral del país. Con una utilización de la capacidad instalada estancada en el 59,8%, Coatz precisó que en el último año se destruyeron 42 mil puestos formales directos.
“La actividad viene en caída con sectores muy golpeados y con un empleo que, si uno suma el directo y el indirecto, está casi 75 mil puestos abajo que hace un año. Estamos hablando de que se pierden nueve empleos por hora”, alertó en declaraciones radiales.
Esta destrucción del empleo de calidad está provocando un cambio estructural negativo en la sociedad. Según el análisis del especialista recogido por la Agencia Noticias Argentinas, el país experimenta una degradación de sus condiciones laborales:
-
Pérdida de calidad laboral: “Argentina está entrando en la trampa latinoamericana, donde el sector informal de la economía, con menos salarios, menos productividad y menores ingresos, se va comiendo como Pacman al sector formal”.
-
Impacto social: “El sector formal, que básicamente es el que genera una clase media más importante, se viene achicando fuertemente”.
Competitividad bajo mínimos y la amenaza china
La problemática nacional se potencia con un frente externo hostil. La saturación de productos provenientes de Asia encuentra facilidades en el esquema macroeconómico actual, afectando la viabilidad de las pequeñas y medianas empresas locales.
“Es un mundo súper complicado, donde hay sobreproducción y esa sobreproducción que no se puede vender a países que hoy están defendiendo sus mercados, como Estados Unidos o Europa, viene a nuestra región a precios de remate”, fundamentó Coatz.
A este escenario se suman los desequilibrios de costos internos: “Con este tipo de cambio barato y una Aduana que no logra terminar de controlar, metés contrabando, lo vendés en canales informales sin pagar impuestos y una pyme que tiene cuatro o cinco empleados en blanco no puede competir”.
La urgencia del crecimiento genuino
A pesar de que en los últimos dos años y medio bajaron la persiana más de 3.000 industrias, Coatz defendió el valor del entramado local afirmando que “la industria argentina es muy resiliente. El país tiene capacidades productivas en sectores metalmecánicos, automotrices, autopartistas, farmacéuticos, nucleares y satelitales”.
Finalmente, el economista remarcó que el orden de las cuentas del Estado es insuficiente si no se traduce en desarrollo real, concluyendo que “la estabilidad macroeconómica y el orden fiscal son importantes, pero estos equilibrios todavía no son sustentables y se están dando sin crecimiento”.
