A un mes de desembarcar en el Gabinete, el reemplazante de Manuel Adorni quedó en la mira oficial por una serie de traspiés comunicacionales que encienden las alarmas en el Gobierno.
Entre la pérdida de dinamismo, un estilo marcadamente académico y errores no forzados en apariciones públicas, el esquema de prensa libertario atraviesa una profunda reestructuración en busca de equilibrio político.
La designación de Adrián Ravier el pasado 19 de junio buscaba dotar a los anuncios oficiales de la templanza y didáctica pedidas por el presidente Javier Milei. Sin embargo, el rotundo giro respecto de la ironía y confrontación que caracterizaban a Adorni generó un escenario con extensas explicaciones técnicas y respuestas acotadas a la prensa acreditada, mientras que el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, acumula mayor poder político y maneja las conversaciones en off.
Los errores del vocero: del número del dólar a la frase del «país bananero»
El choque entre el perfil docente de Ravier y las exigencias de la comunicación política derivó en una seguidilla de polémicas apariciones que fueron duramente facturadas desde el propio oficialismo:
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Pronóstico cambiario en streaming: En el programa La Misa, Ravier analizó la política económica y mencionó como «posibilidad» que el dólar alcance los $1.700 o $1.800 en los próximos meses, desatando feroces críticas internas por romper una regla básica del espacio.
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Tensión por sus dichos en redes: En conferencia de prensa negó haber calificado a la Argentina como «país bananero» en un antiguo posteo sobre Malvinas, argumentando que usó un condicional y acusando a los medios de «actuar de mala fe» y «colaborar con la violencia».
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Papelón en vivo con sus apuntes: En la misma jornada confundió una consulta de los periodistas acreditados y debió disculparse en pleno aire tras leer la hoja equivocada.
El nuevo esquema comunicacional y el desafío electoral de Balcarce 50
El cambio de estrategia también reconfiguró la interna de Balcarce 50, donde Fernández asumió un rol central en los debates políticos, a diferencia del eje previo que conformaban Adorni y Javier Lanari (recientemente designado en el Banco Nación). Frente a un Gobierno que entiende que para confrontar primero necesita «volver a tener algo que mostrar», Ravier enfrenta el desafío de consolidar una voz propia que no transforme cada explicación en un dolor de cabeza para la gestión.
