Luis Caputo ratificó el rumbo económico para el año electoral y aseguró: «Jamás evaluaría cambiar el superávit fiscal».
Durante una exposición en la Universidad Torcuato Di Tella, el ministro de Economía defendió la ortodoxia fiscal, descartó aplicar un «plan platita» de cara a los comicios y proyectó una convergencia de la inflación hacia niveles internacionales en el mediano plazo.
Defensa de la ortodoxia y rechazo al déficit
En plena antesala del año electoral, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó con firmeza la continuidad del programa económico y descartó de plano cualquier flexibilización en las cuentas públicas. Durante una charla brindada ante estudiantes en la Universidad Torcuato Di Tella, el titular del Palacio de Hacienda se definió como «extremadamente ortodoxo» y sentenció:
«Tendrían que cambiar de ministro, lo cual podría ser posible, pero lo que seguro no es posible es que tendrían que cambiar de presidente. Jamás evaluaría cambiar el superávit fiscal. Siempre tuve claro que el problema en la Argentina era fiscal», expresó.
El funcionario elogió la figura del presidente Javier Milei y recordó que 20 de las 22 crisis macroeconómicas sufridas por el país a lo largo de su historia tuvieron origen fiscal. En esa línea, cuestionó las prácticas tradicionales de la política orientadas a expandir artificialmente el gasto con fines electorales: «Siempre se ha especulado con un ‘plan platita’ porque vienen las elecciones. Lo que quiere la política es manejar un negocio y ahí se distorsiona todo».
Competitividad, precios y proyección inflacionaria
Al abordar el escenario productivo y comercial, Caputo defendió la apertura y el sinceramiento de precios relativos frente al proteccionismo histórico: «Consideramos que es moralmente injusto que la gente tenga que pagar las cosas en Argentina dos, tres, cinco, diez veces lo que valían en un país vecino (…), producto de querer ganar las elecciones con una visión económicamente errónea».
Asimismo, respecto al futuro inflacionario y la competitividad del sector externo, el ministro proyectó un horizonte de estabilidad monetaria:
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Convergencia inflacionaria: Aseguró que la Argentina se encuentra en una posición excelente gracias a sus recursos naturales y afirmó que en un plazo de cinco años el país tenderá hacia niveles de 0% de inflación o deflación, impulsado por el aumento de la productividad.
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Modelo exportador: Destacó que el país se encuentra en un récord absoluto de exportaciones y subrayó que la verdadera competitividad no debe buscarse mediante devaluaciones o manipulación del tipo de cambio, sino «bajando impuestos, regulaciones y costo financiero».
