El fenómeno del alfajor: entre la tradición argentina y el «almuerzo de emergencia».
El mercado del alfajor en Argentina vive un presente paradójico. Mientras el consumo masivo general muestra retracciones y los indicadores económicos señalan una caída en el poder adquisitivo, el sector del alfajor no solo resiste, sino que expande su oferta a una velocidad inédita. Sin embargo, detrás de la proliferación de marcas y sabores se esconde una realidad social compleja: para una gran parte de la población, el alfajor ha dejado de ser un «capricho» para convertirse en un sustituto de comidas principales durante la jornada laboral.
Cifras de un crecimiento sostenido
La categoría ha mostrado una resiliencia inusual en los últimos dos años:
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Más marcas: Se han sumado cerca de 30 nuevas etiquetas en lo que va del año, superando el centenar de opciones activas en los mostradores.
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Crecimiento en ventas: Según NielsenIQ, el rubro se expandió un 10% en su mix de categoría, consolidando dos años consecutivos de subidas que alcanzaron picos del 40%.
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Consumo masivo: Se estima que en Argentina se venden más de 10 millones de alfajores por día, con un promedio anual que oscila entre las 85 y 100 unidades por persona.
El cambio en el hábito alimentario
La industria coincide en que el motor de este crecimiento no es solo la tradición. Hugo Basillotta (Guaymallén) y Claudio Messina (Fantoche) han señalado que el producto ocupa hoy un lugar central en la dieta del trabajador argentino que busca saciedad y gratificación inmediata a bajo costo.
«Hace unos años que ya venimos viendo que el alfajor es almuerzo o cena de mucha gente» — Hugo Basillotta, Guaymallén.
Esta tendencia se ve respaldada por datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), que reveló que más de seis de cada diez trabajadores asalariados se han saltado al menos una comida diaria por razones económicas, optando por alternativas más baratas y menos nutritivas.
Innovación y mercado «extra indulgente»
Las empresas han respondido a este cambio mediante una agresiva estrategia de lanzamientos y diversificación:
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Formato triple: El segmento de alfajores «extra indulgentes» —más grandes y con mayor relleno— ya representa cerca del 9% de las ventas en kilos del mercado total.
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Relación precio-calidad: En un contexto inflacionario, un alfajor triple acompañado de una bebida puede costar alrededor de $3.500, posicionándose como una de las opciones más competitivas para resolver un almuerzo al paso frente a otras alternativas de comida rápida.
La postal de una crisis
A pesar del éxito del producto, la contracara es la crisis de los puntos de venta. Según la Unión de Kiosqueros Argentinos, el sector ha sufrido el cierre de más de 36.000 locales en los últimos dos años, con una pérdida masiva de fuentes laborales.
El boom del alfajor funciona así como un termómetro social: si bien demuestra la capacidad de adaptación y el arraigo cultural de este ícono argentino, también refleja un ajuste profundo en la alimentación del trabajador, donde la elección entre un alfajor y una comida completa está cada vez más condicionada por el bolsillo y la necesidad de optimizar los tiempos en jornadas laborales cada vez más extenuantes.
