El régimen de Teherán dio un nuevo paso en el escalamiento del conflicto en Medio Oriente al lanzar una advertencia directa contra la familia real británica y señalar instalaciones militares en suelo del Reino Unido como eventuales objetivos de ataque
La reacción surge tras la autorización para que fuerzas estadounidenses utilicen bases en territorio británico en sus operaciones defensivas y ofensivas.
La medida adoptada por la administración del primer ministro Andy Burnham, que habilitó el uso de la base de la Royal Air Force (RAF) en Fairford por parte de bombarderos de Estados Unidos, modificó la posición previa adoptada por la gestión anterior de Keir Starmer y provocó una dura respuesta del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Señalamientos a la corona y advertencia sobre bases militares
A través de un comunicado oficial, las fuerzas militares iraníes responsabilizaron a la monarquía británica por su rol histórico en los conflictos de la región y la acusaron de ser un actor clave en las dinámicas que afectan a los países islámicos. En el mismo mensaje, el régimen instó a la corona a no profundizar la confrontación y advirtió sobre las consecuencias de respaldar las maniobras de Estados Unidos e Israel.
En paralelo, Teherán declaró a la base de Fairford, ubicada en Gloucestershire, como un objetivo militar legítimo. Aunque se encuentra bajo jurisdicción británica, esta instalación funciona como un punto estratégico avanzado para la Fuerza Aérea estadounidense, donde operan aeronaves pesadas en misiones orientadas al teatro de operaciones de Medio Oriente. Ante los dichos, un vocero militar desde Londres confirmó que se mantienen activos los protocolos de defensa aérea y antimisiles en coordinación con los aliados de la OTAN.
Tensión marítima y su impacto en el mercado del petróleo
El diferendo diplomático y militar no se limita al espacio aéreo europeo. En el mar Rojo, milicias hutíes vinculadas al frente iraní concretaron ataques contra dos buques petroleros de bandera saudí, en un intento por alterar el tránsito comercial a través del estrecho de Bab el-Mandeb.
La presión ejercida sobre una de las rutas marítimas más transitadas del comercio internacional generó un impacto directo en el sector energético, donde la cotización del barril de crudo superó la barrera de los 100 dólares. El fenómeno refuerza la preocupación internacional respecto a la estabilidad del suministro global y la extensión del conflicto a sectores clave de la economía mundial.
