La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó en el Congreso tras recibir media sanción en la Cámara de Diputados y se encamina a su discusión en el Senado.
Se trata de la Ley 24.144, sancionada en 1992, que fija la misión, los objetivos, las facultades y los límites legales bajo los cuales funciona la entidad monetaria.
El marco normativo vigente establece el rol institucional del Banco Central en la economía nacional, regula la fiscalización de las entidades financieras y determina la relación de la entidad con el Poder Ejecutivo. Entre sus puntos neurálgicos se destaca el artículo 20, que habilita los adelantos transitorios al Tesoro hasta un 12% de la base monetaria y un crédito adicional del 10% sobre la recaudación en efectivo del último año, con la condición de saldarse en un plazo de doce meses.
El proyecto oficialista plantea una reestructuración integral que, según adelantó el presidente Javier Milei mediante un mensaje grabado desde el Salón Blanco junto a su equipo económico, representará “un cambio que pondrá fin a 91 años de robo y dará lugar a un renacer de prosperidad”.
Los cinco ejes centrales de la reforma del BCRA
La iniciativa enviada al Poder Legislativo contempla modificaciones estructurales en la Carta Orgánica orientadas a limitar la emisión y reforzar la independencia del organismo:
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Preservar el valor de la moneda: Fija como único objetivo la estabilidad de la moneda. Sobre este aspecto, el articulado reconoce la causalidad directa con el alza de precios:
“La nueva Carta Orgánica reconoce la naturaleza monetaria de la inflación, ya que la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta (ya sea porque aumenta la oferta y/o baja la demanda) que conlleva a una pérdida del poder adquisitivo del dinero, es decir, todos los precios en unidades monetarias suben.”
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Prohibición absoluta de financiar al Estado: Impide la asistencia financiera hacia el Tesoro Nacional, las provincias y las municipalidades. Asimismo, prohíbe de manera taxativa la compra de títulos públicos en el mercado primario para frenar el financiamiento del déficit fiscal.
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Independencia del presidente del BCRA: Se endurecen las condiciones para destituir a las autoridades del organismo con el fin de otorgar estabilidad institucional:
“Si bien se mantiene el mecanismo de nombramiento, la remoción será mucho más exigente. De este modo, la remoción requerirá de dos tercios no sólo de la Cámara de Senadores sino también de la Cámara de Diputados.”
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Limitar el uso de las ganancias: Queda restringida la distribución de dividendos originados por la prestación de liquidez. Las utilidades generadas por revalorización de activos integrarán una reserva técnica no distribuible, mientras que las ganancias operativas deberán utilizarse para la cancelación de deuda pública.
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Derogar modificaciones anteriores y eliminar letras intransferibles: Suprime los cambios introducidos en la reforma del año 2012, eliminando el mecanismo de letras intransferibles mediante el cual el Tesoro colocaba pagarés al Banco Central a cambio de reservas internacionales.
Con la media sanción obtenida en la Cámara baja, el proyecto continuará su trámite parlamentario en las comisiones del Senado de la Nación.
