La apertura comercial dispuesta por el Gobierno nacional generó un crecimiento del 4000% en la importación de ropa usada, que pasó de u$s52.000 en 2024 a u$s2,2 millones en 2025. Este fenómeno, combinado con un aluvión de prendas nuevas de China, prende alarmas en un sector que ya sufre una fuerte caída del empleo.
El sector textil argentino enfrenta una competencia sin precedentes tras la liberalización de las importaciones. Por un lado, ingresa al país ropa usada proveniente mayoritariamente de Estados Unidos, un rubro que estuvo prohibido durante más de dos décadas por razones sanitarias. Por otro, las compras directas de indumentaria china a través de plataformas digitales se dispararon un 289,9% interanual, generando un escenario de «competencia desleal» según los industriales locales.
Crecimiento explosivo de un mercado inédito
La importación de ropa usada experimentó un crecimiento exponencial en los primeros ocho meses de 2025, alcanzando los u$s2,2 millones, una cifra que contrasta abruptamente con los escasos u$s52.000 de 2024 . Esto representa un incremento de aproximadamente 40 veces en el volumen comercializado, configurando un nuevo mercado que no existía hasta hace poco en el país.
La mercadería ingresa en fardos de entre 25 y 50 kilos, mayormente desde Estados Unidos, donde las prendas descartadas no pueden incinerarse debido a regulaciones ambientales y los altos costos de destrucción . Según la agencia de noticias Politicargentina, este flujo masivo de prendas descartadas encuentra en Argentina un nuevo destino gracias a la apertura total de las importaciones.
Alarmas sanitarias, ambientales y productivas
Los industriales textiles han encendido todas las alarmas frente a este fenómeno. Advierten sobre los riesgos sanitarios y ambientales de importar aquello que en otros países se desecha, señalando que hasta un 40% de la mercadería que llega termina siendo inutilizable .
El sector alerta sobre la posibilidad de que la Argentina repita el caso del desierto de Atacama en Chile, convertido en un «basural del mundo» por las toneladas de ropa descartada . Además, cuestionan la falta de una política industrial que proteja a los trabajadores locales, en un contexto donde la frase del secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne -«la mejor política pública es la inexistencia»- es recibida como una provocación directa a una industria ya golpeada .
El doble impacto: usada americana y nueva china
El fenómeno de la ropa usada se combina con otro igualmente preocupante para la industria local: la masificación de productos «made in China». Las compras vía courier marcaron un récord con un salto interanual del 289,9%, impulsadas por plataformas como Shein y Temú .
El impacto más visible de esta combinación se observa en La Salada, el emblemático mercado bonaerense donde, según advierten fabricantes locales, dejó de predominar la producción nacional y avanzó un «aluvión de textiles importados» sin impuestos, favorecido por la desregulación . Esta situación refleja el desamparo productivo que sufre el sector textil nacional, que debe competir simultáneamente con prendas usadas de EE.UU. y productos nuevos de China.
La crisis del empleo y la capacidad instalada
El mercado de ropa usada importada explotó en 2025. En solo ocho meses, las compras al exterior sumaron u$s2,2 millones. Esta cifra resulta abrumadora si se la compara con los apenas u$s52.000 que se habían registrado durante todo 2024. Es decir, el volumen comercial se multiplicó por 40, dando forma a un negocio que prácticamente no existía en el país hasta hace muy poco.
¿Cómo llega esta mercadería? Ingresa empaquetada en fardos de 25 a 50 kilos. Su origen principal es Estados Unidos, un país que enfrenta un problema: no puede incinerar la ropa descartada por sus estrictas leyes ambientales y los elevados costos que implica destruirla. Entonces, según revela un informe de la agencia Ámbito, Argentina se convirtió en un nuevo destino para este flujo masivo de prendas de segunda mano, favorecido por la apertura total de las importaciones.
La información sobre el crecimiento de las importaciones y el impacto en el sector textil fue reportada originalmente por el medio Politica Argentina en su artículo sobre el «Boom importador: ropa usada, made in China y el impacto en la Salada».




