Un estudio internacional elaborado por la Fundación Mediterránea–IERAL ubicó a Argentina como uno de los países más caros del mundo en distintos rubros.
La investigación, a cargo de los economistas Marcelo Capello y Federico Belich, comparó precios locales de alimentos, servicios, indumentaria y bienes durables con nueve países, mostrando un fuerte desajuste frente a ingresos deteriorados. Según InfoNews, la presión impositiva y las barreras comerciales explican gran parte de las diferencias.
Alimentos y servicios: brechas moderadas
En alimentos y bebidas, Argentina ocupa una posición intermedia. El 39% de los productos relevados supera los precios internacionales. Por ejemplo:
- Brasil tiene valores más bajos en 9 de cada 10 productos.
- Chile y Polonia presentan precios inferiores en cerca del 50%.
- China registra costos menores en el 80% de los bienes analizados.
Dentro de la canasta, el país es caro en agua mineral, pero mantiene precios competitivos en carne bovina, papas y queso. En servicios personales y familiares, los precios locales superan a los internacionales en el 32% de los casos, destacándose comer fuera del hogar como particularmente costoso.
Bienes durables e indumentaria: la mayor brecha
El informe señala que los productos durables, indumentaria y calzado muestran los mayores sobreprecios: el 81% de los precios locales supera a los internacionales. Autos, motos, electrodomésticos, electrónicos, ropa y calzado evidencian valores altos que limitan el acceso al consumo. Los economistas explican que esta situación responde a la combinación de protección comercial y elevada carga tributaria. Ajustes recientes redujeron levemente la brecha, pero el desajuste persiste.
Ranking global y productos extremos
El estudio también ubicó a Argentina en rankings de precios internacionales de 100 países:
- Un vestido de marca internacional figura como el más caro del mundo.
- Las zapatillas deportivas se ubican en el cuarto lugar.
- Jeans y agua mineral presentan valores superiores a la media global.
En contraste, el vino de gama media, el bife de nalga y la cuota mensual de gimnasios se encuentran entre los productos relativamente más accesibles.




