El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció este jueves una nueva medida para flexibilizar las restricciones cambiarias.
A través de la Comunicación «A» 8390, habilita a las empresas a acceder al mercado oficial de divisas para prepagar deudas en dólares, siempre que lo hagan en el marco de una operación de refinanciación que extienda los plazos. Según Noticias Argentinas (NA).
El mecanismo: refinanciar para acceder al dólar oficial
La normativa establece un camino claro para las compañías. Podrán comprar dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC) con el único fin de precancelar obligaciones negociables (ONs) o préstamos en moneda extranjera contraídos localmente.
Sin embargo, existe una condición clave: para hacerlo, la empresa debe simultáneamente obtener un nuevo financiamiento o emitir un nuevo título de deuda cuya vida promedio sea más larga que la de la obligación que está cancelando. Esto incluye también el pago adelantado de cuotas de capital. El objetivo es claro: no se trata de una liberación general, sino de una herramienta para que las empresas mejoren su perfil de vencimientos sin generar una presión desmedida sobre las reservas.
El contexto: un paso gradual en la agenda de normalización
Esta decisión no es aislada, sino un eslabón más en la prometida estrategia del Gobierno de relajar, de manera gradual y controlada, el régimen de restricciones cambiarias para el sector privado. La medida llega en un momento en que el mercado de capitales local muestra una reactivación, con un importante volumen de emisiones de deuda privada en dólares en los últimos meses.
Al vincular el acceso al dólar oficial con una extensión de plazos, el BCRA busca dar oxígeno financiero a las empresas sin comprometer la estabilidad cambiaria. La expectativa del sector ahora se desplaza hacia el próximo posible anuncio: la eliminación o reducción del requisito de «parking» para que más firmas puedan operar en los mercados de dólar MEP o Contado con Liquidación (CCL).
Con esta flexibilización, el BCRA envía una señal al mercado corporativo, facilitando la gestión de pasivos en un esquema aún regulado. El movimiento es visto como un avance técnico dentro de un plan más amplio que prioriza la acumulación de reservas y la desinflación. El éxito de la medida dependerá de que las empresas encuentren atractivas las condiciones para refinanciar y de que el BCRA mantenga el control sobre los flujos de divisas.




