Tras el operativo que capturó a Nicolás Maduro, la senadora Patricia Bullrich criticó con dureza la declaración de su exaliado, a quien acusó de coincidir con el kirchnerismo.
El violento final del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, con su captura tras un operativo militar estadounidense, generó un fuerte cruce político en Argentina. La senadora de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, salió al cruce del legislador porteño Horacio Rodríguez Larreta por su declaración sobre el hecho, acusándolo de ser «tibio» y de coincidir con «el kirchnerismo». La discusión, difundida a través de redes sociales, expone las profundas diferencias que persisten en el espacio de la centro-derecha argentina.
El intercambio se inició cuando Rodríguez Larreta, en una publicación en redes, condenó al «dictador sanguinario» Maduro, pero advirtió sobre los riesgos de la intervención extranjera. Bullrich respondió con una contundente chicana que rápidamente captó la atención mediática y puso en evidencia la fractura entre dos figuras que alguna vez compartieron espacio en el PRO. Según Noticias Argentinas (NA).
Las posturas enfrentadas sobre soberanía y justicia
La discusión se centra en un matiz de gran peso político. Horacio Rodríguez Larreta, si bien celebró la caída de Maduro y lo definió como un dictador, cuestionó el método. En su declaración, señaló que en Venezuela «sufre desde hace años una narcodictadura que empobreció a su pueblo», pero hizo una salvedad clave: «Hay un principio que no se puede violar unilateralmente: el respeto a la soberanía de los Estados. Es un antecedente peligroso».
Para el ex jefe de Gobierno porteño, la solución debe ser interna y democrática: «La salida para Venezuela no puede ser la imposición externa. Tiene que ser democrática. Tiene que ser venezolana». Esta postura, que busca equilibrar el repudio al régimen con el respeto a las normas internacionales, fue el detonante de la réplica de Bullrich.
La dura réplica de Bullrich y la grieta en la derecha
La respuesta de la senadora Patricia Bullrich no se hizo esperar y fue descalificadora. Bajo la publicación de Larreta, comentó: «Dios, qué tibio». Acto seguido, lanzó una pregunta que buscaba herir en lo político: «¿Cómo se siente coincidir con el kirchnerismo, Horacio?». Esta frase no es un simple insulto; es un intento de ubicar a su exaliado en una vereda ideológica opuesta, en un contexto donde el gobierno de Javier Milei (al que Bullrich representa en el Senado) y gran parte de la oposición han tomado posturas bien diferenciadas sobre el caso venezolano.
El cruce refleja una tensión que va más allá de un tema de política exterior. Bullrich y Larreta representan dos almas dentro de lo que fue Juntos por el Cambio. Mientras Bullrich se alineó sin fisuras con el gobierno de Milei y adoptó un discurso de confrontación dura, Larreta ha mantenido un perfil más institucional y dialoguista, lo que le ha valido críticas desde el ala más dura de su ex espacio. Este episodio sobre Venezuela es un nuevo capítulo de una pulseada política que tiene sus raíces en la interna opositora y que se proyecta hacia futuras competencias electorales.




