Irán atraviesa un escenario de fuerte convulsión social tras seis días consecutivos de protestas que ya dejaron al menos ocho personas fallecidas
Las manifestaciones se expandieron por gran parte del país en un contexto de inflación elevada, pérdida del poder adquisitivo y un clima político cada vez más tenso.
Las movilizaciones comenzaron con reclamos de comerciantes del Gran Bazar de Teherán, pero rápidamente se replicaron en otras ciudades y sumaron a distintos sectores de la sociedad. Según datos difundidos por la ONG opositora Hrana, con sede en Estados Unidos, los disturbios ya provocaron ocho muertes y decenas de detenciones en los primeros seis días.
De acuerdo a información publicada por Radio3, las protestas se registraron en al menos 46 ciudades de 22 provincias, entre ellas Teherán, Shiraz, Qom, Mashhad, Karaj y Qazvin, lo que refleja la magnitud del descontento social.
El mensaje de Ali Jameneí y la respuesta oficial
En medio de la escalada, el líder supremo Ali Jameneí participó de un acto conmemorativo por el aniversario de la muerte del general Qasem Soleimani y pidió a las autoridades actuar con firmeza contra los “alborotadores”. En su discurso, atribuyó los disturbios a supuestos vínculos con potencias extranjeras como Estados Unidos e Israel.
No obstante, Jameneí solicitó diferenciar a quienes, según su visión, buscan desestabilizar al país, de los comerciantes que protestan de manera legítima por la crítica situación económica.
Inflación, devaluación y malestar social
El trasfondo de las protestas está marcado por una economía en crisis. La inflación anual ronda el 42 %, mientras que la inflación interanual de diciembre superó el 52 %. A esto se suma la continua devaluación del rial, presionada por las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos y la ONU en relación con el programa nuclear iraní.
Organizaciones de derechos humanos difundieron imágenes de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con el uso de munición y granadas. En la ciudad de Qom, uno de estos episodios habría causado la muerte de un manifestante.
Un escenario de alta tensión
El clima social en Irán sigue siendo de máxima tensión. Mientras las autoridades advierten que no tolerarán intentos de desestabilización, amplios sectores de la población reclaman respuestas concretas frente a la inflación, el deterioro del salario y la caída del poder adquisitivo.
La evolución de las protestas mantiene en alerta a la comunidad internacional, que observa con preocupación el aumento de la represión y el impacto humanitario de la crisis.




