Cholila en alerta máxima: dos frentes de fuego cercan la localidad.
La situación en la cordillera chubutense ha alcanzado un punto de extrema criticidad. La localidad de Cholila se encuentra actualmente flanqueada por dos voraces incendios forestales que amenazan con converger, lo que generaría un fenómeno ígneo de dimensiones incontrolables.
Por un lado, el incendio originado en el Parque Nacional Los Alerces ya ha traspasado la jurisdicción provincial en Villa Lago Rivadavia; por otro, el foco de Puerto Patriada avanza peligrosamente hacia Villa El Blanco, manteniendo a toda la comunidad en un estado de vigilia permanente.
El temor a la convergencia de los frentes
El escenario meteorológico es el principal enemigo de los combatientes. Las densas columnas de humo que cubren el cielo de Cholila son el resultado de ráfagas de viento que impulsan las llamas por ambas márgenes del río Carrileufú. Según Canal 4 Esquel, el temor más grande de los especialistas y vecinos es que los dos focos principales se unan, potenciando su poder destructivo. Actualmente, la visibilidad es reducida y el comportamiento del fuego es errático, lo que obliga a un monitoreo satelital y terrestre minuto a minuto para anticipar cualquier salto de chispas hacia zonas pobladas.
La Escuela 727: epicentro de la resistencia solidaria
Ante la emergencia, las instituciones educativas han mutado su función pedagógica por la de centros de logística humanitaria. La Escuela N° 727 se ha consolidado como el corazón de la organización vecinal.
Allí, docentes y voluntarios coordinan la recepción de donaciones y la elaboración de cientos de viandas diarias para los brigadistas. Esta red de apoyo se extiende hasta la Escuela N° 75 de El Blanco, que funciona como centro de acopio secundario para abastecer a quienes pelean en la primera línea de fuego contra el avance proveniente de Puerto Patriada.
Bosques milenarios en peligro y angustia social
El impacto emocional en la población es tan profundo como el daño ecológico. La comunidad observa con impotencia cómo se consumen ejemplares de bosque nativo que tardarán siglos en recuperarse. Los vecinos describen el panorama como desolador, marcado por el sonido constante de los aviones hidrantes y el movimiento incesante de vehículos de emergencia.
En Cholila, la esperanza se deposita ahora en un cambio favorable de las condiciones climáticas o la llegada de precipitaciones, mientras la solidaridad civil se mantiene como el único pilar que sostiene la moral de los combatientes en esta lucha desigual contra la naturaleza.




