Un joven de 21 años protagonizó una peligrosa persecución policial en el centro de Trelew durante la madrugada de este domingo.
El conductor, que daba 1,17 g/l de alcohol en sangre, circulaba en contramano, chocó dos patrulleros y un poste de alumbrado público, y finalmente fue detenido luego de intentar huir a pie. Según Jornada.
Un peligroso recorrido por las calles céntricas
El incidente comenzó en el cruce de 9 de Julio y Fontana, donde efectivos de la Comisaría Primera de Trelew observaron un Chevrolet Astra circulando en contramano con cuatro ocupantes. Ante la presencia policial, el conductor inició una huida desesperada que se extendió por varias arterias principales de la ciudad.
El vehículo realizó un recorrido errático y peligroso, circulando en sentido contrario por calles como Mitre, Belgrano, Rivadavia y Howells Jones. Durante la persecución, el Astra chocó en dos oportunidades contra el mismo patrullero (móvil 1119) y también embistió a otro vehículo policial (móvil 1196), dañando la rueda delantera izquierda de este último.
El final de la fuga: un poste y una huida a pie
Después de chocar varias veces, el conductor intentó una última maniobra para zafarse. Pero en la esquina de Soberanía Nacional y Uruguay, otro patrullero lo encerró. Para salir de esa trampa, el hombre puso marcha atrás y… chocó de lleno contra un poste de luz. El golpe dejó su auto semi-destruido y prácticamente inmovilizado.
Aun con el auto trabado, el joven no se rindió. Bajó rápidamente del vehículo junto a sus tres acompañantes (dos hombres y una mujer) y echó a correr por la calle. La huida a pie, sin embargo, fue corta. Los policías lo alcanzaron en pocos metros y lograron detenerlo. Para evitar que se armara más alboroto con los vecinos que ya miraban, lo trasladaron de inmediato a la comisaría.
Ahora, el conductor queda detenido a la espera de una audiencia. Lo acusan de varios delitos graves: desobediencia, atentado, daños y resistencia a la autoridad. Su auto, el Chevrolet Astra, quedó secuestrado.
Este caso demuestra, de manera cruda, los terribles riesgos de manejar borracho. La actitud del conductor puso en peligro a todos: a sus propios amigos que iban en el auto, a los agentes que lo perseguían y, sobre todo, a toda la comunidad que transita por esas calles. Una decisión personal equivocada desató minutos de violencia y caos en plena ciudad.