El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, delineó el nuevo enfoque de Washington hacia Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro
Aunque elogió a la dirigente opositora María Corina Machado, advirtió que su estructura política “ya no está presente” en el país, por lo que la Casa Blanca trabajará de manera inmediata con la administración encabezada por Delcy Rodríguez. La información fue obtenida según Noticias Argentinas.
Rubio: la oposición de Machado no tiene presencia territorial
En declaraciones a la cadena CBS, Rubio calificó a Machado como una figura “fantástica”, pero remarcó que la mayoría de su movimiento se encuentra fuera del país o desarticulado. Según el funcionario, esta situación limita su capacidad para participar en una transición política inmediata.
Rubio afirmó que, en contraste, Delcy Rodríguez “es alguien con quien se puede trabajar”, diferenciándola de Maduro, a quien acusó de romper acuerdos de manera sistemática.
Elecciones: un escenario que Washington considera prematuro
El secretario de Estado enfrió las expectativas de una votación en el corto plazo. “Hablar de elecciones en Venezuela es prematuro”, sostuvo, al tiempo que detalló las prioridades de seguridad nacional de Estados Unidos:
- Cortar vínculos con Irán y Hezbolá, considerados una amenaza estratégica.
- Reorientar a las fuerzas militares y policiales hacia una conducción alejada del chavismo duro.
- Alinear la estrategia con la visión del presidente Donald Trump, quien considera que Machado no cuenta con apoyo interno suficiente para gobernar en este momento.
Rubio insistió en que, aunque Estados Unidos desea un futuro democrático para Venezuela, primero deben resolverse “asuntos urgentes” vinculados a la estabilidad y la seguridad.
Por qué Washington apuesta a Delcy Rodríguez para la transición
De acuerdo con fuentes citadas por la Agencia Noticias Argentinas, la administración Trump prioriza la estabilidad inmediata por encima de una restitución política acelerada. El razonamiento es que Rodríguez mantiene control real sobre la burocracia estatal y las fuerzas de seguridad, elementos clave para gestionar el vacío de poder tras la caída de Maduro.
Además, Washington busca proteger intereses estratégicos como el suministro de petróleo y la expulsión de actores externos considerados hostiles.
El giro pragmático de Estados Unidos marca un nuevo capítulo en la crisis venezolana. Con una oposición debilitada y un escenario político fragmentado, Washington apuesta a una transición negociada con quienes hoy detentan el poder efectivo, mientras mantiene como objetivo final una salida democrática y estable para el país.




