El cuerpo de la mujer de 38 años fue hallado cerca del cementerio viejo, en un sector muy transitado durante el día pero sin seguridad por la noche.
El asesinato de Valeria Schwab, la mujer de 38 años hallada sin vida en la madrugada del miércoles en Comodoro Rivadavia, puso el foco en un sector de la ciudad que desde hace años es motivo de reclamos por inseguridad. El cuerpo fue encontrado en una zona de barrancos cercana al cementerio viejo, a metros de la Ruta Nacional Nº 3, en un área que combina alto tránsito de deportistas con sectores abandonados, senderos informales y túneles utilizados como refugio nocturno.
Se trata de un espacio ubicado entre el paseo costero y el cerro Chenque, muy frecuentado durante el día y las primeras horas de la noche por personas que caminan, corren o andan en bicicleta. Sin embargo, a medida que avanza la noche, la falta de iluminación adecuada y de controles permanentes transforma el lugar en un punto vulnerable. Según informó ADNSUR.
Valeria realizaba allí una caminata habitual. Según la reconstrucción del recorrido, había superado el Monumento a los Primeros Colonos y avanzaba por la zona conocida como Eureka, cuando su trayecto se interrumpió abruptamente. A las 23 envió un mensaje avisando por dónde regresaba. Minutos después, el contacto se perdió para siempre.
El primer indicio del desenlace apareció en uno de los barrancos del sector del cementerio viejo, donde familiares encontraron una zapatilla. Poco después, en ese mismo lugar, fue hallado el cuerpo sin vida de la mujer.
TÚNELES BAJO LA RUTA 3: REFUGIOS PRECARIOS QUE FUNCIONAN COMO “AGUANTADEROS”
A pocos metros del sitio del hallazgo existen túneles que atraviesan por debajo la Ruta 3, utilizados para cruzar de un lado a otro de la costanera. Estos pasos subterráneos quedaron en el centro de la polémica tras el crimen.
Vecinos y deportistas los describen como espacios abandonados, sin iluminación ni control, que desde hace tiempo funcionan como “aguantaderos”. “Siempre paso por ahí. Está lleno de colchones, restos de bebidas alcohólicas, fundas de celulares, auriculares. Es tierra de nadie”, relató un vecino que recorrió el lugar y registró imágenes este miércoles.
En uno de esos túneles, según pudo constatarse, personas en situación de calle dormían entre colchones y bolsas. También se hallaron cajas de vino y botellas, lo que refuerza la denuncia sobre el uso irregular del lugar. Seta TV recorrió el sector y mostró el estado de los túneles en el programa “Me invitó un amigo”, evidenciando las condiciones precarias y el abandono.
Cerca de la salida de uno de estos pasos -en la zona de la concesionaria Renault, del otro lado de la ruta- fue encontrado el celular de Valeria, un elemento clave para la investigación. Tras las primeras diligencias, la policía y la brigada procedieron a vaciar los túneles, retirando colchones y pertenencias de quienes pernoctaban allí.
UN ESPACIO PÚBLICO SIN CONTROL YUN RECLAMO QUE CRECE
El sector donde fue hallado el cuerpo de Valeria es, paradójicamente, uno de los más utilizados para la actividad física en Comodoro Rivadavia. Durante el día y las primeras horas de la noche, la costanera, la bicisenda frente al cerro Chenque y los senderos informales concentran a decenas de personas. Pero la ausencia de cámaras, iluminación suficiente y patrullaje constante convierte al lugar en una zona riesgosa.
Tras el crimen, se observó un refuerzo de presencia policial a pie en el paseo costero, una medida que generó críticas por su implementación tardía. “Esto se pidió muchas veces antes”, repiten los vecinos.
En ese contexto, Jessica Schwab, hermana de la víctima, impulsó una junta de firmas digital que ya supera las 2.000 adhesiones. El reclamo apunta directamente a transformar ese sector en un espacio seguro: prohibir asentamientos precarios en zonas recreativas, instalar luminarias LED, sumar cámaras de seguridad y crear una patrulla municipal activa.




