La investigación del brutal femicidio de Valeria Schwab, el crimen que conmovió a Comodoro Rivadavia, dio un giro dramático.
Este viernes, las autoridades confirmaron que Jonathan Mario C., el principal sospechoso del crimen, se quitó la vida en una vivienda donde trabajaba como albañil. Este hombre de 34 años fue encontrado con la cara rasguñada, un detalle que activó la recolección de pruebas clave. Según La17.
La fiscalía a cargo del caso, que calificó la muerte de Valeria como una «muerte violenta forzada», ahora enfrenta el desafío de avanzar sin el sospechoso principal. Sin embargo, los investigadores cuentan con un elemento crucial: muestras de ADN que se encontraron debajo de las uñas del fallecido. Los resultados de este análisis genético, aún pendientes, determinarán si esos rastros pertenecen a la víctima o a otras personas, una pista fundamental para esclarecer si actuó solo o con cómplices.
Los antecedentes del sospechoso y las hipótesis abiertas
Según información recabada por medios locales, Jonathan Mario C. tenía un historial delictivo en la provincia. Había sido imputado en causas por homicidio y robo agravado, y también había figurado como denunciante en otro caso. Su identificación como principal sospechoso surgió tras el hallazgo de su cuerpo y las marcas en su rostro.
La fiscalía mantiene todas las hipótesis abiertas. La hermana de la víctima, Jessica Schwab, expresó públicamente su creencia de que «la atacó más de una persona», alimentando la teoría de que pudo haber cómplices. Mientras tanto, las pericias continúan. Además del análisis de ADN, se revisan grabaciones de cámaras de seguridad de la zona para reconstruir los últimos movimientos de Valeria y determinar si alguien más estuvo involucrado.
La última caminata: el trágico final de una rutina saludable
Valeria Schwab, una mujer de 38 años aficionada al deporte y la vida al aire libre, salió de su casa alrededor de las 21:50 del martes 13 de enero para su caminata habitual por el paseo costero. Según la reconstrucción familiar, su recorrido pasó por la Avenida Ducos, la estación de servicio «Rodrigo» y bordeó la costanera por la Avenida Hipólito Yrigoyen, un trayecto común para quienes hacen actividad física en la zona.
Cerca de las 23:00 horas, envió un mensaje a su familia anunciando que regresaba. Fue la última comunicación. Media hora después, ante la falta de respuesta, sus seres queridos iniciaron una desesperada búsqueda. Fueron ellos mismos quienes, en la madrugada del miércoles 14, encontraron primero una de sus zapatillas y, minutos después, su cuerpo sin vida en un barranco del Cerro Chenque, cerca del sector conocido como Eureka.
El reclamo por justicia y seguridad que persiste
A pesar del suicidio del presunto autor, el dolor y la indignación en la comunidad no cesan. La hermana de Valeria ha sido una voz crítica, cuestionando la falta de iluminación y seguridad en un lugar tan transitado: «No puede ser que en un lugar tan transitado no haya luz, que sea una boca de lobo». También manifestó su frustración con la demora en la respuesta policial inicial.
El femicidio de Valeria Schwab reavivó un debate profundo en Comodoro Rivadavia sobre la seguridad en los espacios públicos, especialmente para las mujeres. El caso, dejó una herida abierta y un reclamo colectivo por justicia y por medidas concretas que eviten que una tragedia así se repita.




