Las dos gigantes mineras Rio Tinto y Glencore negocian una fusión que crearía la mayor compañía del sector a nivel global, con una posible incidencia directa en los principales proyectos de litio y cobre de la Argentina.
La operación, que reuniría un valor de mercado combinado superior a los 200,000 millones de dólares, se perfila como la más grande en la historia de esta industria clave para las expectativas económicas del país.
La noticia llega en un momento en que el Gobierno nacional busca potenciar la actividad minera y ha expresado abiertamente su intención de explotar los recursos naturales con un modelo similar al de Chile, cuestionando por qué no se desarrollan los mismos minerales a ambos lados de la cordillera. Según Noticias Argentinas (NA).
Una operación billonaria para liderar el mercado global
Esta no es la primera vez que ambas compañías evalúan unirse. El año pasado, negociaciones similares no prosperaron. Ahora, la anglo-australiana Rio Tinto (con una capitalización de unos 137,000 millones de dólares) está analizando comprar a la suiza Glencore (valorada en unos 70,000 millones de dólares).
Si se concreta, el nuevo gigante minero rivalizaría directamente con BHP Group, actual líder del sector. La fusión representaría un hito en una industria que está experimentando una consolidación sin precedentes, impulsada por la creciente demanda global de minerales críticos como el cobre y el litio.
Proyectos estratégicos en suelo argentino en juego
La fusión tendría un impacto directo y significativo en Argentina, ya que ambas empresas poseen activos estratégicos de gran valor en el país.
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Rio Tinto es la segunda minera más grande del mundo. En Argentina, tiene proyectos avanzados de litio, como el salar de Rincón en Salta, donde espera producir 60,000 toneladas de carbonato de litio. También está presente en Olaroz (Jujuy) y construye las obras de Fénix y Sal de Vida en el Salar del Hombre Muerto, Catamarca.
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Glencore, por su parte, reactivó recientemente la histórica mina de cobre Bajo de la Alumbreraen Catamarca, cerrada en 2018. Además, tiene en carpeta inversiones masivas de miles de millones de dólares para proyectos como Agua Rica (Catamarca) y El Pachón (San Juan).
La unificación de estos activos bajo una sola corporación crearía un operador de una escala sin precedentes en el país, con el potencial de acelerar inversiones y definir el rumbo del sector.
Un contexto de políticas favorables y debates pendientes
La posible fusión se da en un marco político complejo. Por un lado, el Gobierno impulsa activamente la minería como motor de desarrollo, buscando replicar el éxito chileno. Por otro, persiste el debate pendiente sobre la ley de protección de Glaciares, una norma que genera incertidumbre regulatoria para varios proyectos.
La creación de una empresa con un poder de mercado tan extraordinario obligará a las autoridades argentinas a un monitoreo cuidadoso, asegurando que la concentración de activos no afecte la competencia y que las inversiones se traduzcan en beneficios concretos para el desarrollo regional y nacional. Esta operación, sin duda, reconfiguraría el mapa minero sudamericano.




