Incendio en Los Alerces: el alerce milenario en riesgo por el fuego.
El incendio forestal que permanece activo dentro del Parque Nacional Los Alerces genera una creciente preocupación debido a su cercanía con dos referencias centrales del área protegida: el Alerce Milenario y el glaciar Torrecillas. La información disponible indica que el frente ígneo se ubica a menos de cinco kilómetros del árbol milenario y muy próximo al glaciar, una distancia que, en un escenario de fuego activo, redefine las prioridades operativas y expone a sectores donde el daño potencial no admite recuperación simple.
La cercanía del fuego y el cambio de prioridades
En un Parque Nacional, la proximidad del incendio no se mide únicamente en kilómetros. La cercanía condiciona el monitoreo permanente, la estrategia operativa y el margen de respuesta frente a eventuales cambios de viento o de temperatura. También obliga a ordenar la circulación y a extremar las medidas de cuidado en las zonas de uso público, ya que el comportamiento del fuego puede modificarse en pocas horas.
En este contexto, el riesgo se interpreta por aquello que queda dentro del radio de mayor exposición. Según La17, el avance de las llamas ya no se analiza solo como una emergencia ambiental general, sino como una amenaza directa sobre patrimonio natural específico del Parque Nacional Los Alerces.
El Alerce Milenario, un patrimonio irremplazable
El Alerce Milenario ocupa el centro de la preocupación por su extrema vulnerabilidad frente al fuego y por su singularidad. La fuente lo describe como uno de los árboles más antiguos del país, con una edad estimada superior a los 2.600 años, identificado como alerce patagónico (Fitzroya cupressoides). Esta combinación de longevidad y fragilidad agrava cualquier aproximación del frente ígneo.
La edad estimada no funciona como un dato decorativo, sino que representa una escala temporal que el fuego puede borrar en cuestión de minutos. Un árbol de esa antigüedad concentra procesos ecológicos acumulados durante siglos y mantiene un equilibrio propio dentro del ambiente que lo rodea. Si el incendio alcanzara un ejemplar de estas características, la pérdida sería irreversible y no tendría reemplazo en el corto ni en el largo plazo.
Amenaza sobre el glaciar Torrecillas
El entorno del glaciar Torrecillas también se encuentra bajo amenaza. Además de su valor paisajístico y turístico, el glaciar forma parte de un sistema natural donde cualquier alteración del ambiente cercano repercute sobre su estabilidad. El avance del fuego sobre su área de influencia puede afectar no solo el paisaje, sino también el equilibrio del entorno inmediato.
En incendios prolongados, el impacto no siempre se limita a la línea de llamas. El humo, el calor y los cambios en la vegetación dejan huellas persistentes que pueden modificar las condiciones ambientales incluso después de que el fuego sea controlado.
Un incendio prolongado y de alta complejidad
La fuente indica que el incendio se originó a partir de la caída de un rayo, un dato que ayuda a comprender el inicio del evento, pero que no reduce la gravedad del escenario actual. El fuego se mantiene activo desde hace casi un mes, sin una contención definitiva, lo que incrementa la preocupación y la necesidad de acciones constantes.
La persistencia del incendio se relaciona con condiciones climáticas adversas y con la complejidad del terreno. En este tipo de incendios de larga duración, los cambios de viento y la sequedad del ambiente influyen de manera directa sobre la propagación, mientras que el desgaste operativo aumenta con el paso de los días, aun cuando el fuego conserva capacidad de reactivación.
Patrimonio natural bajo amenaza directa
El riesgo actual en el Parque Nacional Los Alerces no se limita a una afectación general del bosque nativo. El incendio se aproxima a dos emblemas naturales cuyo eventual daño implicaría una pérdida irreversible para la región. La referencia de menos de cinco kilómetros permite dimensionar la amenaza con precisión, sin exageraciones.
En este escenario, la prioridad operativa se orienta a evitar que el fuego alcance el área del Alerce Milenario y el entorno del glaciar Torrecillas, dos componentes de altísimo valor ecológico, simbólico y ambiental para la Patagonia.




