El conflicto entre Rusia y Ucrania sumó un nuevo episodio de alta tensión tras el derribo masivo de drones ucranianos sobre territorio ruso y mares adyacentes
En paralelo, Moscú aseguró haber logrado avances militares con la toma de dos localidades en el frente oriental.
Las defensas antiaéreas de Rusia interceptaron un total de 99 drones ucranianos durante la noche, según informó el Ministerio de Defensa ruso. Los aparatos, de ala fija, fueron neutralizados sobre cinco regiones del país y sobre los mares Negro y Azov.
De acuerdo al parte oficial, 47 drones fueron derribados sobre el mar Negro y uno sobre el mar de Azov. En tierra firme, Bélgorod concentró la mayor cantidad de intercepciones con 29 drones, seguida por Kursk con 12. También se registraron acciones defensivas en Rostov, Astracán y en la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014.
Como medida preventiva ante el riesgo aéreo, se suspendieron de manera temporal las operaciones en los aeropuertos de Krasnodar, Sarátov y Volgogrado. Las autoridades indicaron que no se reportaron víctimas ni daños materiales.
Ataques cruzados y presión sobre la infraestructura
Desde comienzos de 2024, Ucrania intensificó el uso de drones contra refinerías, depósitos de combustible e infraestructura estratégica rusa, con el objetivo de debilitar los suministros destinados al esfuerzo bélico del Kremlin.
En respuesta, Rusia mantiene bombardeos de gran escala sobre el sistema energético ucraniano, una estrategia que dejó a miles de civiles sin calefacción en pleno invierno, con temperaturas que alcanzan los 17 grados bajo cero.
Avances militares en el frente oriental
En paralelo al derribo de drones, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus tropas tomaron dos localidades ucranianas. Según el comunicado, fuerzas de la agrupación Sur capturaron Privolie, en la región de Donetsk, mientras que el grupo Vostok avanzó sobre Priluki, en Zaporiyia.
Estas declaraciones se suman a informes previos del Kremlin, que en los últimos días aseguró la toma de otros asentamientos y sostuvo que, durante las primeras semanas de enero, sus tropas avanzaron más de 300 kilómetros cuadrados en territorio ucraniano.
Según Radio3, estos movimientos reflejan una nueva fase de intensificación del conflicto, marcada por ataques aéreos masivos y avances terrestres en zonas clave del este de Ucrania.
Mientras continúan los ataques con drones y los bombardeos sobre infraestructura crítica, el conflicto entre Rusia y Ucrania mantiene un alto nivel de escalada, con consecuencias directas tanto en el frente militar como en la población civil de ambos países.




