El Gobierno de Netanyahu advirtió que la designación de la Junta Ejecutiva para la posguerra no fue consensuada y marca una nueva grieta en la relación con la Casa Blanca
En un giro inesperado que sacude el tablero geopolítico internacional, el Gobierno de Israel manifestó este sábado su rotundo rechazo a la conformación de la Junta Ejecutiva para Gaza, el organismo operativo bajo la órbita del Consejo de Paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. A pesar de la alianza histórica entre ambos países, la administración de Benjamín Netanyahu sostiene que las designaciones fueron unilaterales y colisionan con los intereses estratégicos del Estado judío.
Un cortocircuito en la alianza Washington-Tel Aviv
La disconformidad israelí no tardó en hacerse pública a través de los canales oficiales. Desde la Oficina del Primer Ministro se emitió un comunicado tajante en redes sociales, advirtiendo que la composición del comité tecnocrático que administrará la posguerra en la Franja no fue consensuada. Según reportó el medio Radio3 (www.radio3cadenapatagonia.com), el mensaje oficial subrayó que este anuncio «va en contra de la política» de Israel respecto al control de seguridad en el enclave palestino.
La velocidad de la respuesta refleja la gravedad del asunto: minutos después de la primera queja, se confirmó que el ministro de Asuntos Exteriores israelí recibió instrucciones directas para comunicarse con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y exigir explicaciones sobre esta falta de coordinación.
El Consejo de Paz: Entre Davos y las diferencias territoriales
El conflicto surge en un momento crítico, justo antes de que el Consejo de Paz celebre su primera sesión formal en el Foro Económico Mundial de Davos. Este organismo, que cuenta con la participación del presidente argentino Javier Milei como miembro fundador, fue concebido por Trump para supervisar la transición tras el cese de hostilidades con Hamás.
El punto de fricción es el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG). Esta junta de 15 tecnócratas, liderada por Ali Shaath, tiene la tarea de restaurar servicios públicos y gestionar fondos de reconstrucción. Sin embargo, para Israel, la autonomía de este grupo y la falta de consulta previa representan un riesgo para la estabilización institucional y el desarme total de los grupos insurgentes, objetivos que Tel Aviv considera innegociables.
Un futuro incierto para la gobernanza de Gaza
A pesar de que figuras de peso como Jared Kushner, Tony Blair y el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, forman parte de la estructura del Consejo, la objeción de Israel pone un signo de interrogante sobre la efectividad del plan en el terreno. Mientras Donald Trump defiende la iniciativa como el esfuerzo de paz «más prestigioso jamás reunido», la realidad diplomática muestra que, sin el aval total del principal actor local, el camino hacia la estabilidad en Medio Oriente seguirá siendo sinuoso.




