Los Estados miembros de la Unión Europea dieron este viernes el visto bueno a la firma del histórico tratado comercial con el Mercosur, tras más de 25 años de complejas negociaciones.
La aprobación, que alcanzó la mayoría cualificada requerida, allana el camino para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaje a Asunción la próxima semana para rubricar el pacto junto a los socios sudamericanos.
El proceso, sin embargo, aún debe superar la ratificación del Parlamento Europeo en los próximos meses, donde el resultado es incierto debido a la oposición de un grupo de eurodiputados. Este acuerdo, considerado el más grande de la historia del bloque europeo, ha sido impulsado por países como España y Alemania para diversificar sus mercados frente a la competencia global. Según DW.
Un largo camino de negociaciones supera el último escollo
La decisión de este viernes 9 de enero representa un hito crucial tras más de un cuarto de siglo de conversaciones intermitentes. La firma estaba inicialmente prevista para diciembre en Brasil, pero fue bloqueada en el último momento por la oposición de países como Francia, Polonia e Italia.
Para obtener la mayoría cualificada, se requirió el apoyo de al menos 15 países que representen el 65% de la población total de la UE. Este viernes, los gobiernos comunicaron sus posturas y se alcanzó ese umbral. La principal resistencia provenía del sector agrícola europeo, que veía en la importación de productos más baratos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay una amenaza para sus productores. Nuevas concesiones a este lobby fueron clave para desbloquear la situación.
El cambio de postura de Italia y los defensores del pacto
Un giro significativo fue el cambio de posición de Italia, que pasó de bloquear el consenso en diciembre a apoyar el acuerdo esta semana. El gobierno italiano destacó los «enormes beneficios» que podría traer el tratado. Por su parte, España y Alemania se han posicionado como firmes defensores del pacto, argumentando que diversifica las oportunidades comerciales para una UE que enfrenta la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos.
Este alineamiento se enmarca en una Europa que busca fortalecer sus lazos estratégicos. Como se pudo ver en la Cumbre UE-CELAC de julio de 2023, existe una voluntad política de la Unión Europea por reimpulsar sus relaciones con Latinoamérica.




