La cuenca neuquina consolida récords productivos y avanza hacia el GNL con financiamiento internacional
El desarrollo de Vaca Muerta mantiene un ritmo sostenido y comienza a mostrar un giro estratégico: el gas natural gana protagonismo como motor de exportaciones de largo plazo. Los últimos datos de producción de 2025 confirman nuevos récords del shale neuquino, incluso en un contexto de precios en debate, mientras el gas se posiciona como la gran apuesta hacia 2026.
Un gasoducto clave para exportar GNL
El proyecto de gas natural licuado (GNL) cruza una frontera decisiva con negociaciones avanzadas para un préstamo sindicado cercano a los US$ 1.000 millones, destinado a construir el primer gasoducto pensado exclusivamente para exportación. La obra conectará Vaca Muerta con la costa atlántica de Río Negro, donde operarán buques de licuefacción.
Según Adnsur, bancos internacionales de primera línea como JPMorgan Chase, Citigroup y Banco Santander participan de las conversaciones. El financiamiento tendría como destinatario a Southern Energy, el consorcio que lidera el primer proyecto exportador de GNL a escala en la Argentina.
Southern Energy y la infraestructura exportadora
Southern Energy está encabezado por Pan American Energy (30%), con participación de YPF (25%), Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, entre otros socios. El objetivo es crear una vía directa y estable entre el gas shale neuquino y los mercados internacionales.
En una primera etapa, el esquema utilizará ampliaciones puntuales de la red existente. Sin embargo, el salto de escala dependerá del nuevo ducto, diseñado desde su origen para asegurar suministro firme a las plantas flotantes de GNL frente a la costa rionegrina.
El antecedente que ordena expectativas
El interés financiero tiene un respaldo concreto: en 2025 se cerró un financiamiento por US$ 2.000 millones para el oleoducto y el puerto del proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), orientado a exportar shale oil. Aquella operación —considerada por JPMorgan la mayor de infraestructura energética en la historia argentina— mejoró la percepción de riesgo del país para este tipo de proyectos.
Ese antecedente funciona hoy como señal para el gas: con contratos de largo plazo, socios sólidos y reglas claras, la infraestructura energética local puede acceder a crédito internacional en condiciones competitivas.
Buques, contratos y dólares en juego
En el frente operativo, Southern Energy ya definió sus primeras piezas. El buque Hilli Episeyo comenzaría a producir hacia fines de 2027 y el MK II se sumaría un año después. Juntas, ambas unidades aportarán seis millones de toneladas anuales de GNL.
Parte de esos volúmenes ya tiene destino asegurado: Alemania firmó contratos de compra por ocho años, un dato clave para la bancabilidad del proyecto. Según estimaciones del consorcio, el esquema podría generar hasta US$ 20.000 millones en exportaciones entre 2027 y 2035 y crear cerca de 1.900 empleos durante la construcción.
Un cambio de escala para el gas argentino
Más allá de los números, la negociación del gasoducto exportador marca un cambio cualitativo: Vaca Muerta deja de pensarse solo como sustituto de importaciones o proveedor regional y empieza a estructurarse como actor global del gas.
El eventual cierre del préstamo no será una obra más. Representará el paso del GNL argentino del anuncio a la infraestructura concreta, con el gas como apuesta estratégica de largo plazo en un escenario internacional desafiante para el petróleo.




