Argentina y EE.UU. sellan un histórico acuerdo comercial y de inversiones.
En un movimiento estratégico que busca consolidar el giro en la política exterior del país, Argentina y Estados Unidos firmaron este jueves un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco. El anuncio, realizado desde Washington por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, representa la culminación de meses de negociaciones y se produce apenas 24 horas después de haber rubricado otro convenio específico sobre minerales críticos, subrayando la sintonía política entre la administración de Javier Milei y el gobierno de Donald Trump.
Los pilares del nuevo marco de intercambio bilateral
El acuerdo rubricado este jueves tiene sus cimientos en el marco de trabajo anunciado en noviembre pasado, el cual proyectaba una integración profunda en diversos sectores. Según Banca y Negocios, aquel documento base estipulaba que ambos países abrirían sus mercados recíprocos para productos clave, abarcando desde bienes agrícolas e industriales hasta propiedad intelectual y comercio electrónico. Este pacto no solo busca la reducción de aranceles, sino también establecer una normativa clara que brinde seguridad jurídica a los capitales extranjeros que operan en suelo argentino.
En términos prácticos, Argentina otorgará acceso preferencial a productos estadounidenses de alta tecnología, maquinaria, insumos químicos y vehículos. Por su parte, la potencia del norte eliminará barreras arancelarias para recursos naturales específicos y artículos no patentados del sector farmacéutico de origen nacional. Además, se destaca un compromiso recíproco para mejorar las condiciones de exportación de carne de res, un ítem vital para la balanza comercial argentina.
Minerales críticos: el interés estratégico de Washington
Un eslabón fundamental de esta cadena de convenios es el pacto sobre minerales críticos firmado el miércoles. Este acuerdo apunta a responder a la creciente demanda global de recursos necesarios para las tecnologías de vanguardia y la transición energética. Según explicaron desde la Cancillería, la intención es “consolidar cadenas de valor más sólidas y diversificadas” y “generar un entorno favorable para la llegada de inversiones productivas de largo plazo”.
Estados Unidos se mantiene como el mayor inversor extranjero directo en el país. Con esta firma, el Gobierno argentino espera que el flujo de capitales se intensifique en sectores estratégicos como la minería (litio y cobre) y la energía. El secretario Pablo Quirno resaltó que el acuerdo crea las condiciones necesarias para aumentar el comercio bilateral entre ambos países, apalancándose en la reducción de tarifas para industrias clave.
Repercusiones políticas y horizonte económico
La noticia fue recibida con entusiasmo en la Casa Rosada. El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, replicaron el anuncio en redes sociales, mientras que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, calificó la jornada como «otro gran día histórico». El éxito de estas gestiones en Washington, donde el secretario de Estado Marco Rubio ha jugado un rol central, posiciona a Estados Unidos como un socio comercial cada vez más cercano, disputando el podio que actualmente ocupan Brasil y China.
Este nuevo escenario busca simplificar los trámites normativos y fomentar la competitividad de las empresas argentinas que buscan colocar sus productos en el mercado estadounidense sin las trabas arancelarias que rigieron en años anteriores. Con la firma ya concretada, se espera que en los próximos días se difundan los detalles técnicos específicos del texto final que regirá el intercambio entre las dos naciones.




