La madrugada del 6 de enero, Javier Sarsa evacuó a 300 turistas de su camping en el Parque Nacional Los Alerces con el fuego a sus espaldas.
Horas después, al ver que las llamas se frenaron justo en el límite de su propiedad, sólo atinó a decir: “Quedó en manos de Dios”. Su testimonio, recogido en una entrevista exclusiva, relata el terror, la fe y la lucha por salvar un emprendimiento turístico de las llamas.
La Evacuación: 300 Turistas, una Hora y el Fuego Acercándose
Según La17, es desgarrador. Ese día, el sonido del incendio era “estremecedor”, “como que va devorando todo”. Con la ruta del parque cortada, coordinó una evacuación caótica y a contrarreloj. Algunos turistas que estaban en Esquel debieron dar una vuelta enorme por Cholila para rescatar sus pertenencias.
En menos de 60 minutos, las 25 hectáreas del Camping Bahía Solís quedaron vacías, transformando el bullicio veraniego en un “silencio tenso, atravesado por humo y viento”. Cuando regresó al anochecer para intentar un último rescate, el fuego estaba a apenas 10 metros del alambrado. Con poca visibilidad y sin brigadistas en la zona, la decisión fue dolorosa: “Decidí que teníamos que replegar, irnos y bueno, quedar en manos de Dios”.
El «Milagro» y la Lucha que Siguió: Defensa Propia del Predio
El amanecer trajo una escena que Sarsa atribuye a una “gracia divina”. El incendio, que avanzaba imparrable, se había detenido justo en el alambre perimetral. “En ningún momento entró”, relató con emoción. Sin embargo, el alivio inicial dio paso a una nueva batalla.
Al no haber recursos oficiales en ese sector, Sarsa y su equipo se convirtieron en brigadistas improvisados. Conectaron motobombas, regaron el perímetro y organizaron guardias permanentes para apagar focos secundarios. “Desde el río Carrileufú hasta nuestro camping nos encargamos de que el fuego no siga avanzando”, explicó. Gracias a esto, el bosque nativo que rodea el camping es hoy una de las pocas áreas que se mantiene “bastante verde” en medio del desastre.
El Futuro Incierto: Pérdidas Irrecuperables y Convivencia con el Humo
Aunque la estructura se salvó, el impacto económico es demoledor. El camping permanece cerrado por disposición de Parques Nacionales. “La temporada alta del camping es enero y ya está. Eso ya lo perdimos y no lo vamos a recuperar”, afirmó Sarsa sin rodeos. Ahora evalúan una posible reapertura parcial para febrero o marzo, pero advierte que la experiencia ya no será la misma.
“Nos tenemos que acostumbrar a que, lamentablemente, humo alrededor vamos a ver”, anticipa, ya que el incendio sigue activo y, en su opinión, podría estarlo hasta marzo. Su historia resume el drama de decenas de emprendedores patagónicos: una lucha contra elementos incontrolables, pérdidas irreversibles y un futuro que se construye día a día entre la resiliencia y la cautela.




