Claves de la reforma laboral: cómo impactará en sueldos y despidos.
Argentina se encamina hacia una transformación profunda de su matriz de relaciones de trabajo. Tras obtener la media sanción en la Cámara de Diputados, el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional llega al Senado con el objetivo de ser ley la próxima semana. La iniciativa propone cambios estructurales que van desde la forma en que se negocian los salarios hasta la implementación de nuevos esquemas para las indemnizaciones, generando un intenso debate entre el sector empresarial y las centrales obreras.
Descentralización de convenios y fin de la ultraactividad
Uno de los pilares de este proyecto es la primacía de los acuerdos por empresa sobre los convenios colectivos de actividad. Esta descentralización busca que las condiciones laborales se adapten a la realidad de cada compañía, limitando la capacidad de los grandes sindicatos para imponer condiciones generales. Según ADNSUR, el texto establece que los convenios de mayor alcance no podrán modificar ni disponer sobre los acuerdos de menor ámbito, fortaleciendo la autonomía empresarial.
Asimismo, la reforma elimina la «ultraactividad», lo que significa que un convenio vencido dejará de tener efecto legal hasta que se firme uno nuevo, aunque se respetarán las normas básicas de trabajo. En materia salarial, se habilita la incorporación de componentes variables por encima del básico y, en un cambio histórico, se permite el pago de remuneraciones en moneda extranjera.
Indemnizaciones, juicios y el nuevo «Fondo de Asistencia»
El esquema indemnizatorio mantiene el mes de sueldo por año de servicio, pero introduce una poda en el cálculo: se excluyen el aguinaldo, premios extraordinarios y vacaciones. Para aliviar la carga financiera de los despidos, se crea el Fondo de Asistencia Laboral, financiado con aportes mensuales del 1% para grandes firmas y 2,5% para pymes. A cambio, las empresas recibirán descuentos en sus contribuciones patronales a la ANSES.
Respecto a la litigiosidad, el proyecto introduce facilidades para el pago de sentencias judiciales, permitiendo que las pymes abonen sus deudas en hasta 12 cuotas mensuales actualizadas por inflación. Esto busca frenar lo que el oficialismo denomina la «industria del juicio», otorgando mayor previsibilidad a los empleadores.
Jornada extendida, vacaciones y límites sindicales
La flexibilidad también llega a la administración del tiempo. Se incorpora el «banco de horas», permitiendo jornadas de hasta 12 horas (sin superar el límite semanal) que se compensan con días libres. Las vacaciones, por su parte, podrán fraccionarse en periodos mínimos de siete días y otorgarse entre octubre y abril, con un aviso previo de 45 días por parte del empleador.
En el plano sindical, la reforma es tajante:
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Se establece un tope del 2% para las cuotas solidarias.
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Se limitan las asambleas dentro de las fábricas sin permiso previo.
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Se amplía la lista de «servicios esenciales» (como salud y transporte), donde se deberá garantizar un funcionamiento mínimo del 75% durante las huelgas.
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Los bloqueos a empresas serán considerados infracciones graves, afectando la libertad de trabajo.
Plataformas digitales y el fin de estatutos específicos
Un punto de gran relevancia es el encuadre de los repartidores de aplicaciones, quienes serán considerados oficialmente como «prestadores independientes» y no empleados en relación de dependencia. Por otro lado, la ley prevé la derogación de la actual normativa de teletrabajo y la eliminación de estatutos profesionales históricos, como el del periodista, en el plazo de un año tras la sanción.
Con beneficios fiscales para quienes contraten nuevo personal y el traspaso de la Justicia del Trabajo a la órbita porteña, el Gobierno apuesta a una reactivación del empleo formal. Mientras tanto, el sindicalismo prepara medidas de fuerza para resistir lo que consideran una pérdida de derechos adquiridos.




