Colapinto y un desafío extremo en la nieve tras los test de Alpine.
Luego de una intensa jornada de ensayos oficiales para la temporada 2026 de la Fórmula 1, el piloto argentino Franco Colapinto decidió cambiar el asfalto por el hielo. El joven de Pilar se trasladó a las montañas de Andorra para protagonizar una experiencia de conducción única, demostrando que su pasión por la velocidad y el control del vehículo no conoce de superficies.
Acompañado por su equipo de trabajo, el piloto se alejó momentáneamente de la presión del paddock para disfrutar de un circuito invernal que puso a prueba sus reflejos en condiciones de adherencia nula.
Diversión y derrapes controlados en las pistas de Andorra
El corredor pilarense aprovechó este receso estratégico junto a sus representantes, María Catarineu y Jamie Campbell-Walter, este último oficiando de copiloto en la travesía. Según La17, el piloto de 22 años utilizó un vehículo especialmente adaptado para recorrer el trazado cubierto de nieve, donde las risas y las maniobras al límite fueron las protagonistas.
A través de sus redes sociales, Franco no ocultó su entusiasmo por la actividad: “No me divertí tanto nunca. Qué lindo estoooooo!!!!”, publicó en su cuenta de Instagram, contagiando a sus seguidores con la alegría de un niño con juguete nuevo.
Esta actividad recreativa sirvió como un necesario cable a tierra tras los exigentes test realizados en Barcelona. En el circuito de Montmeló, a bordo del monoplaza de Alpine, el argentino acumuló una valiosa experiencia técnica. Durante tres días de pruebas, Colapinto giró en 118 oportunidades, sumando un total de 849 kilómetros.
Su mejor registro fue de 1:19.150, una marca prometedora en una etapa donde, según sus propias palabras, el objetivo no era el cronómetro, sino entender el comportamiento del auto bajo el nuevo reglamento técnico de 2026.
El análisis técnico de cara a la nueva era de la Fórmula 1
La pretemporada de Alpine no solo se centró en Franco, sino también en su compañero Pierre Gasly, quien completó un extenso programa de pruebas evaluando la fiabilidad del modelo A526. Colapinto destacó las sensaciones que le transmite esta nueva generación de vehículos: “Hay bastante potencia al salir de las curvas y eso es genial”, comentó el piloto. Además, hizo hincapié en la dificultad de la aceleración y lo entretenido de la conducción actual: “Así que hay mucho derrape, lo que lo hace divertido para nosotros”.
Steve Nielsen, director general de Alpine, coincidió en que los coches de este año representan un cambio radical, con mayor velocidad final en las rectas pero una carga aerodinámica reducida en las curvas. Este equilibrio técnico requiere una adaptación milimétrica tanto de pilotos como de ingenieros.
Por ello, Colapinto valoró cada kilómetro recorrido en España, entendiendo que la configuración de los sistemas y la sensibilidad del chasis serán los factores determinantes cuando las luces del semáforo se apaguen en el primer Gran Premio del año.




