Huelga marítima frena la salida de 381 mil toneladas de granos.
Un nuevo conflicto sindical ha puesto en jaque la logística exportadora de la Argentina. Este jueves, una medida de fuerza impulsada por los gremios marítimos logró paralizar la actividad en terminales clave, afectando de manera directa a al menos 12 embarcaciones que tenían previsto zarpar con cargamentos agroindustriales. La protesta, que surge como rechazo a un proyecto de reforma laboral, impacta en un sector crítico para el ingreso de divisas en un momento de fragilidad económica nacional.
La parálisis se siente con mayor fuerza en los nodos portuarios del Gran Rosario y en la zona de Quequén/Necochea. Según El Heraldo, los datos analizados por agencias marítimas internacionales confirman que las naves afectadas transportan un total de 381 mil toneladas de productos. Esta situación genera una preocupación inmediata en la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), desde donde advirtieron que la huelga está «paralizando las exportaciones de productos agrícolas y sus derivados».
El impacto en los puertos de Rosario y Quequén
La zona de influencia de Rosario, el polo agroexportador más importante del país, es el epicentro de la detención de buques. Los informes técnicos indican que los barcos se encuentran varados en las terminales con sus bodegas cargadas, a la espera de que se destrabe el conflicto sindical que impide las maniobras de remolque y despacho. La misma situación se replica en el puerto de Quequén, limitando la salida de buques de gran calado hacia mercados internacionales.
La diversidad de la mercadería retenida refleja la importancia de la cadena de valor afectada. Entre los productos que no han podido salir del país se encuentran harina de soja, semillas de girasol, trigo, maíz y cebada. Además, la huelga ha alcanzado al sector de los biocombustibles, dejando en puerto importantes cargamentos de biodiésel, un producto con compromisos de entrega estrictos en el exterior.
Consecuencias para el comercio exterior argentino
Argentina, como proveedor global líder de alimentos, enfrenta una prueba de confiabilidad ante sus compradores internacionales. La cámara CIARA-CEC ha manifestado su alarma ante lo que consideran una interrupción severa del flujo comercial. Cada día de retraso en los puertos no solo implica costos logísticos millonarios para las empresas, sino que también afecta la programación de ingresos fiscales por derechos de exportación.
La medida de fuerza de los gremios marítimos se mantiene firme en su reclamo contra la reforma laboral, utilizando la parálisis del comercio exterior como principal herramienta de presión. Hasta el momento, las negociaciones se encuentran en un punto muerto, y la acumulación de toneladas sin despachar podría agravarse si el conflicto se extiende más allá de las 48 horas, afectando la rotación de camiones en las terminales terrestres.




