El comercio resistió al paro: apertura casi total y bajo acatamiento.
El comercio argentino ignoró el paro de la CGT: apertura de locales cercana al 100% en provincias. La jornada de paro general convocada por la CGT este jueves tuvo un impacto sumamente dispar en la estructura económica argentina. Mientras que el transporte y el sector público mostraron una parálisis casi total, el sector mercantil decidió darle la espalda a la medida de fuerza. Relevamientos de las principales cámaras empresariales confirmaron que la gran mayoría de los locales comerciales abrieron sus puertas en todo el país, impulsados por la necesidad de sostener las ventas en una economía que, según los propios protagonistas, «no da margen para perder ni un solo día de facturación».
A pesar de las persianas levantadas, la postal de las ciudades fue de calles semivacías. Según Infobae, la apertura comercial rozó el 100% en varias provincias, pero la falta de colectivos, trenes y subtes actuó como un cerco invisible que impidió la llegada de clientes. La Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA) reportó que en el ámbito porteño la adhesión al paro fue de apenas el 12%, concentrándose principalmente en locales ubicados en centros de trasbordo que dependen exclusivamente del flujo de pasajeros.
El mapa del consumo en las provincias
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) realizó un monitoreo federal que dejó en evidencia una resistencia federal al cese de actividades. En el interior, ciudades como La Plata, Resistencia, Corrientes y Santiago del Estero reportaron una apertura comercial plena. En la Patagonia, tanto en Comodoro Rivadavia como en Río Grande, los locales operaron con normalidad a pesar de que los bancos y los servicios públicos estaban totalmente paralizados.
Incluso en grandes centros urbanos como Rosario, el 98% de los comercios permaneció abierto. La situación se repitió en Córdoba y Mendoza, donde los shoppings y grandes superficies mantuvieron su atención habitual. El ausentismo laboral en el interior del país se mantuvo por debajo del 20%, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) rondó el 25%, cifras que reflejan que la voluntad de los empleados y empleadores estuvo volcada a mantener la operatividad.
El transporte como principal obstáculo logístico
Fabián Castillo, titular de FECOBA, fue categórico al explicar las razones de la apertura masiva: «La resentida actividad económica no da margen para plegarse al paro. Venimos de varios días feriados y lo que se necesita es abrir para vender». Esta premisa fue el denominador común en todo el territorio nacional, donde los comerciantes priorizaron la supervivencia financiera por sobre el reclamo sindical.
Sin embargo, la efectividad del paro de transporte terminó «vaciando» los locales. Aunque los negocios estaban abiertos, la afluencia de público fue mínima en las zonas céntricas. Además, se registraron interrupciones en los servicios de logística y entregas a domicilio, especialmente en el Conurbano Bonaerense, debido a preocupaciones de seguridad y la imposibilidad de desplazamiento de los repartidores. En definitiva, la jornada dejó un mensaje claro: el sector privado mercantil busca seguir produciendo, aunque el entorno logístico se lo dificulte.




