Caputo impulsa la Ley de Inocencia Fiscal para los dólares del colchón.
El Gobierno Nacional dio un paso decisivo en su estrategia de remonetización con la reglamentación del Régimen de Inocencia Fiscal, una medida que busca reintegrar al sistema bancario los ahorros no declarados de los ciudadanos. El ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó sus redes sociales para convocar a los ahorristas a confiar en las nuevas reglas de juego, asegurando que el ingreso de divisas al circuito formal es el motor necesario para acelerar la recuperación económica y reducir la carga impositiva.
La puesta en marcha de este plan, que ya se encuentra en plena vigencia tras su publicación en el Boletín Oficial, generó un inmediato cruce de declaraciones en el arco político. Según Crónica, mientras el oficialismo define esta etapa como un «cambio de época» donde se respeta la propiedad privada, desde los sectores vinculados al kirchnerismo cuestionaron la autoridad moral de los funcionarios para pedir que se repatríen capitales. La senadora Juliana Di Tullio fue tajante al responderle al jefe de la cartera económica: «¡Hay que dar el ejemplo Toto! Traé la que tenés afuera y ponela en el Banco Nación».
Las claves del nuevo Régimen de Inocencia Fiscal
El anuncio oficial fue realizado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien subrayó que el Estado dejará de perseguir a quienes intentaron proteger sus ahorros fuera del sistema en años anteriores. La normativa, aprobada por el Congreso con respaldo de bloques aliados, permite a los ciudadanos ingresar sus «dólares del colchón» con beneficios impositivos y la posibilidad de generar rendimientos mediante intereses bancarios.
«Si la gente realmente entiende y hace uso de este nuevo régimen, van a empezar a circular más dólares, lo que va a remonetizar la economía», había anticipado Caputo meses atrás. En su reciente arenga, el ministro enfatizó que este flujo permitiría «bajar más rápidamente impuestos, ser más competitivos, que aumente el empleo, y que haya mejores salarios». El decreto 93/2026 también activa el Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) y limita el poder de fiscalización de la ARCA sobre variaciones patrimoniales y consumos personales de los adherentes.
Alcances, límites y la respuesta de la oposición
El nuevo sistema está diseñado para un universo específico de contribuyentes: personas humanas con ingresos anuales de hasta $1.000 millones y un patrimonio que no supere los $10.000 millones. Para garantizar la seguridad jurídica del proceso, la autoridad tributaria no controlará los depósitos ni las declaraciones previas, a menos que se detecte una «discrepancia significativa», un concepto que busca dar tranquilidad a quienes temen inspecciones retroactivas.
Sin embargo, la convocatoria de Caputo de «ahora sí, todos a llevar sus ahorros al banco» reabrió la grieta sobre la fuga de capitales. La oposición insiste en que el éxito de cualquier blanqueo depende de la conducta de sus promotores. Pese a las críticas, desde la Casa Rosada mantienen el optimismo, basándose en la premisa de que «ahora lo tuyo es tuyo», buscando cerrar un ciclo de desconfianza financiera que ha caracterizado a la Argentina durante décadas.
Un cambio en la fiscalización patrimonial
Con la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal, se redefine el rol de la ARCA. El objetivo es eliminar la presión sobre el contribuyente que decide formalizar sus tenencias. Al no controlarse el origen de los fondos depositados bajo este régimen simplificado, el Gobierno apuesta a una lluvia de depósitos que fortalezca las reservas y brinde liquidez al sistema crediticio privado, un paso que consideran fundamental para que el crecimiento llegue a la microeconomía.




