El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aterrizó este martes en Washington para una visita oficial clave.
El miércoles será recibido en la Casa Blanca por Donald Trump, en un encuentro que tendrá como eje central la situación de Irán y su programa nuclear. Según DW.
Según informó la oficina de prensa del premier israelí, Netanyahu inició su agenda con una reunión previa con los enviados especiales de la Casa Blanca para Medio Oriente, Steve Witkoff y Jared Kushner. Durante el encuentro, repasaron la primera ronda de negociaciones que los emisarios estadounidenses mantuvieron con Irán el viernes pasado.
La postura israelí: Más límites y menos margen para Teherán
Antes de viajar, Netanyahu anticipó que presentará a Trump «principios importantes» para Israel y para «todos los que desean la paz y la seguridad en Medio Oriente». La posición israelí es clara y exigente:
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Irán no solo debe limitar su enriquecimiento de uranio.
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También debe reducir drásticamente su programa de misiles balísticos.
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Y cesar todo apoyo a las milicias en la región, como Hezbolá.
Teherán, por su parte, rechaza estas condiciones. Su postura se limita a aceptar ciertas restricciones nucleares a cambio de un alivio sustancial de las sanciones económicas. La brecha entre ambas posiciones sigue siendo enorme.
Trump presiona con portaaviones y una «flotilla» en el Golfo
Mientras la diplomacia avanza, la presión militar también se siente. En una entrevista con Fox, Trump aseguró que Irán «quiere un acuerdo» y calificó de «tonto» no alcanzarlo. Pero sus gestos van más allá de las palabras.
El presidente estadounidense destacó el despliegue militar en el Golfo Pérsico como una herramienta de presión concreta. El portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque ya llegaron a la región el 26 de enero. Y Trump advirtió: una segunda flotilla y un nuevo portaaviones están en camino.
Desde el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) definen esta movilización como una medida de «vigilancia y disuasión». Pero la señal es inequívoca: si las negociaciones no avanzan, la opción militar no está descartada.
Una cumbre que puede definir el futuro de la región
La reunión entre Netanyahu y Trump llega en un momento de máxima tensión y máximas apuestas. Israel busca que Estados Unidos endurezca aún más su postura y lleve a Irán a aceptar condiciones que, hoy, parecen inaceptables para Teherán.
Trump, mientras tanto, combina la amenaza militar con la oferta de diálogo. La pregunta que flota en Washington es si esta estrategia de «máxima presión 2.0» logrará lo que la primera versión no pudo: un Irán contenido, aislado y sin capacidad de amenazar a sus vecinos. La respuesta comenzará a escribirse este miércoles en la Casa Blanca.




