La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ordenó retirar del mercado una serie de artículos de higiene, belleza y medicina tras detectar graves irregularidades
A través de nuevas disposiciones publicadas en el Boletín Oficial, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ordenó retirar del mercado una serie de artículos de higiene, belleza y medicina tras detectar graves irregularidades. Las medidas se fundamentan en la falta de registro sanitario y el potencial peligro que representan para la seguridad de la población.
Cosméticos para niños sin control
Mediante la disposición 1388/2026, el organismo suspendió el uso, venta y publicidad de diversos maquillajes infantiles de las marcas “MISS BEETY”, “POLA AYIR”, “MAGIC”, “HOLD MORNING” y “MAGIC YOUR LIFE”.
La fiscalización, realizada en comercios de CABA, confirmó que estos brillos y bálsamos labiales carecen de inscripción. Las autoridades advirtieron que, al no tener datos sobre su origen, no es posible asegurar que contengan ingredientes autorizados, «lo que representa un potencial riesgo para la salud».
El peligro del formol en tratamientos capilares
En una acción orientada a la protección del consumidor, la disposición 1390/2026 prohibió 17 productos de la marca “EMILSE ALISADOS”. Se detectó que estos artículos se ofrecían en canales digitales y comercios sin las autorizaciones correspondientes.
La ANMAT advirtió que los alisadores no registrados pueden contener formol, una sustancia prohibida como activo alisante. Según explicaron desde el organismo, la exposición prolongada a este compuesto se asocia a hipersensibilidad, dermatitis “e incluso carcinomas, principalmente nasofaríngeos”.
Un medicamento para el «soroche» bajo la lupa
Finalmente, la disposición 1389/2026 prohibió el uso y distribución del producto “PUNACAP comprimidos recubiertos para el mal de altura (SOROJCHI)”, fabricado por Laboratorios DELTA S.A.
La irregularidad se detectó en una farmacia de Tilcara, Jujuy, donde se comercializaba el fármaco sin que el responsable pudiera “acreditar su procedencia ni presentar la documentación correspondiente”. Al no estar inscripto en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) y carecer de habilitación el laboratorio, la autoridad sanitaria concluyó que “no puede garantizarse la seguridad, eficacia ni calidad del medicamento”.




