Ocurrió este viernes en Puerto Madryn, cuando policías divisaron un Rastrojero con un animal silvestre y un perro galgo a simple vista. Al verificar los datos del sujeto, descubrieron que tenía dos pedidos de captura vigentes. Quedó detenido. En otro operativo en Comodoro, secuestraron carne de guanaco y un ñandú, que fueron incinerados.
Un control de rutina en la Ruta 1 de Puerto Madryn terminó con un cazador furtivo detenido y dos pedidos de captura saldados. Este viernes, cerca de las 19 horas, personal de la Comisaría Seccional Quinta divisó un Rastrojero circulando cerca del acceso al Barrio Quinta Pate. A simple vista, los efectivos pudieron observar lo que parecía ser un perro galgo junto a un guanaco en el vehículo. La escena, más que sospechosa, activó todos los protocolos. Según Jornada.
Los policías escoltaron al Rastrojero y a sus ocupantes hasta la dependencia policial. Una vez allí, realizaron una requisa que arrojó resultados contundentes: secuestraron un rifle calibre 22 sin papeles y tres cuchillos (uno de 42 cm de largo y dos de 25 cm). Pero lo más grave vendría después.
Dos pedidos de captura: el cazador tenía cuentas pendientes con la Justicia
Al verificar los datos de los ocupantes en el sistema, los efectivos descubrieron que Gustavo N. , de 29 años, registraba dos pedidos de captura vigentes. Sin más trámite, el sujeto fue detenido y quedó a disposición de la Justicia. El otro ocupante del vehículo también fue identificado, aunque no pesaban órdenes sobre él.
El caso suma ahora una doble arista: por un lado, la caza furtiva de fauna silvestre (un delito contra la ley provincial) y, por el otro, la situación judicial de un hombre que tenía cuentas pendientes con la ley y que ahora deberá responder por ambos frentes.
Operativo en Comodoro: carne de guanaco y un ñandú, incinerados
Pero el de Madryn no fue el único operativo contra la caza furtiva en la provincia. Ese mismo viernes, personal de la División Seguridad Rural de Comodoro Rivadavia realizaba un control preventivo en la intersección de la Ruta Provincial 37 y la Ruta Provincial 26, a 80 kilómetros del casco urbano. Allí detuvieron una Toyota Hilux para una inspección de rutina.
En la caja de la camioneta, los efectivos encontraron algo que no esperaban: cuatro cuartos, cuatro paletas y cuatro lomos despostados de guanaco. Y, además, un ñandú, una especie protegida. Al estar fuera de temporada de caza y sin ningún tipo de documentación que avalara la tenencia, los funcionarios procedieron al secuestro de la carne.
Fuera de temporada y sin papeles: la carne, destruida
El procedimiento incluyó la intervención de las autoridades de la Dirección de Flora y Fauna Silvestre de Chubut, que determinaron la destrucción de la carne mediante incineración. Una medida drástica pero necesaria para evitar que productos de caza furtiva ingresen al circuito de comercialización o consumo.
Ambos operativos dejan una postal clara: la caza furtiva sigue siendo un problema en Chubut, y las fuerzas de seguridad están cada vez más atentas a los movimientos sospechosos en rutas y caminos rurales. En Madryn, un cazador con pedido de captura quedó tras las rejas. En Comodoro, la carne de animales protegidos terminó hecha cenizas. La fauna silvestre, al menos por ahora, respira aliviada.




