El conflicto en Medio Oriente pone en alerta a YPF por el precio de las naftas.
El escenario geopolítico internacional ha vuelto a encender las alarmas en el mercado energético argentino. El CEO de YPF, Horacio Marín, admitió este martes que la persistencia de las hostilidades en Medio Oriente podría derivar en un nuevo esquema de aumentos para los combustibles en el plano local. Aunque descartó un impacto inmediato y brusco, el directivo explicó que la compañía monitorea constantemente la cotización del crudo para determinar cómo se trasladará la volatilidad del barril a los surtidores de todo el país.
El impacto del barril a US$ 82 y el bloqueo en Ormuz
La principal preocupación de la petrolera de bandera radica en la logística global y el cuello de botella que se ha generado en las rutas marítimas más sensibles. Según Marín, la tensión bélica ha provocado que el precio del petróleo escale rápidamente. Según Lu17, el ejecutivo detalló que «en este momento hay 15 millones de barriles que no pueden salir del estrecho de Ormuz y el precio del barril se fue a US$ 82 dólares».
Esta situación pone a la empresa en una posición de vigilancia diaria, ya que el flujo de crudo retenido condiciona la oferta mundial. Sin embargo, Marín buscó llevar tranquilidad al consumidor al señalar que la firma no pretende aplicar cambios de forma intempestiva: «Tratamos de evitar de pasar al consumir precios muy rápido de un día para el otro», afirmó, sugiriendo una política de ajustes graduales si la tendencia alcista se consolida en el tiempo.
Política de precios: promedios para evitar saltos abruptos
La estrategia que implementará YPF frente a este contexto internacional se basa en un sistema de amortiguación. En lugar de copiar los picos diarios del mercado de Londres o Texas, la compañía utiliza un esquema de seguimiento a mediano plazo. «Nosotros tenemos una política de precios por la que vamos promediando y va corriendo en los días», explicó el CEO, remarcando que el objetivo primordial es proteger el bolsillo del usuario de los sobresaltos del mercado bélico.
Bajo esta lógica, el impacto final en las estaciones de servicio dependerá de la duración del conflicto. Marín fue muy claro al diferenciar un pico momentáneo de una tendencia establecida: «Si los precios del petróleo se mantienen durante meses altos va a terminar impactando en el surtidor, pero será lentamente». Por el contrario, dejó una puerta abierta al alivio: «Si tiene un pico a US$ 100 y después baja a US$ 75 prácticamente no habrá impacto», sentenció, subrayando que «es impredecible lo que va a pasar» en el tablero de la guerra.
Vaca Muerta como refugio ante la crisis geopolítica
Más allá de la preocupación por las pizarras de precios, el ejecutivo de YPF aprovechó el contexto para revalorizar el potencial de los recursos no convencionales de Argentina. El conflicto en Medio Oriente, al exponer la fragilidad de las rutas comerciales tradicionales, vuelve a poner a Vaca Muerta en el centro de la escena como un proveedor de energía confiable y alejado de las zonas de conflicto.
Para la conducción de la petrolera, esta crisis refuerza la necesidad de acelerar las inversiones en la cuenca neuquina para garantizar el autoabastecimiento y, eventualmente, posicionar al país como un exportador neto que no dependa de las fluctuaciones de regiones inestables. Mientras tanto, el mercado local quedará a la espera de la evolución del crudo, sabiendo que el precio del combustible está hoy atado a la duración de los enfrentamientos a miles de kilómetros de distancia.




