Un giro determinante podría cambiar para siempre la carátula de la investigación por la muerte del pequeño Ángel
El procurador general de la provincia, Jorge Miquelarena, reveló que la hipótesis de una muerte accidental o natural está perdiendo fuerza frente a una sospecha mucho más oscura: la posibilidad de un homicidio agravado.
La clave está en la autopsia
La mirada de los investigadores se posó sobre un dato médico preliminar que encendió todas las alarmas. “Habrían detectado un golpe en la cabeza”, afirmó Miquelarena, señalando que este hallazgo es el eje central de la pesquisa actual. El informe forense definitivo será el documento que defina si la lesión es compatible con una agresión física, lo que activaría de forma inmediata una imputación de máxima gravedad.
La situación de la madre y el padrastro
El procurador fue tajante respecto a quiénes están en la mira del Ministerio Público Fiscal: si se confirma la violencia, la madre biológica y su pareja serán «traídos inmediatamente a proceso».
Actualmente, ambos se encuentran bajo vigilancia judicial, aunque se trasladaron de domicilio por seguridad. “Sabemos perfectamente dónde están. No se va a dejar librado a que se manden a mudar”, sentenció Miquelarena, despejando dudas sobre una posible fuga y explicando que el resguardo busca evitar intentos de linchamiento por parte de la comunidad.
Pruebas bajo custodia
Desde el inicio del caso, la fiscalía actuó con celeridad:
- Allanamientos: Se realizó una inspección minuciosa en la vivienda familiar.
- Secuestro de celulares: Los dispositivos de la madre y el padrastro están en poder de la justicia para peritajes digitales.
- Blindaje procesal: La apertura de los teléfonos espera la notificación a jueces y defensores para evitar futuras nulidades en el juicio.
El descargo de la madre
En la vereda opuesta a la hipótesis judicial, la madre del menor rompió el silencio con una defensa cerrada: “Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”. Según su versión, el niño simplemente dejó de respirar mientras dormía el domingo por la mañana y fue ella quien intentó reanimarlo. «¿Para qué lo voy a recuperar? ¿Para maltratarlo y pegarle? No», manifestó en su descargo.
La provincia aguarda ahora el dato médico final. La causa ha subido de temperatura y el destino de los sospechosos depende del peso de una pericia que podría transformar el dolor en una acusación por asesinato.




